viernes, 11 de mayo de 2012

Capítulo 7


Resoplé con desesperación mientras leía la carta.
-¿Y yo qué pido?-pregunté-No sé qué coger…
-¿Qué te parece si pedimos una pizza para las dos?-sugirió Bego.
-Bestial. ¿De qué la quieres? Puedes pedir la que quieras, eres libre. Pero, por favor-dije, recordando mi aversión por el marisco-la de marisco no.
-Descuida, esa a mí tampoco me gusta.
-Bien.
Entonces, la mano de Harry, supongo que fue sin querer, rozó mi mano derecha y me giré para mirarle.
-¿Qué te crees que haces tocándome la mano?
-¿Yo?-dijo él, fingiendo sorpresa-Pero si has sido tú, que querías cogerme de la mano.
-Perdona, ¿qué yo qué? ¿Tengo pinta de desesperada?
El fondo norte de la mesa rió.
-Mira-dije, trazando con el dedo sobre la mesa una línea-Esta es mi parte de la mesa y esta es la tuya. Tú te quedas en la tuya y yo en la mía. Está prohibido pasar de la línea.
-¿Y qué pasa si lo hago?
-Que te explota la cabeza.
Más risas.
-Vosotros dos sois un caso-dijo Louis.
-No me incluyas en el mismo pronombre que a él-dije, señalando a Harry con la cabeza.
-Ja, ni que yo quisiera estar incluido contigo en…
-Cucho, cucho que no te escucho.
-No querría ir contigo ni a la vuelta de la esquina, vamos…
-Pío, pío, que paso de tus rizos.
-Sí, permíteme dudarlo.
Me llevé las manos a la cara de pura desesperación.
-¿Nadie quiere cambiarme el sitio?-dije, con pena.
-¿Por qué?-preguntó Harry-¿Has decidido que ya no me quieres de primer plato?
-No, porque como no me vaya de aquí te voy a soltar tal ostia que se te van a alisar los rizos.
-Dios-dijo Liam-Que agresividad.
-Puedo ser más agresiva, ¿sabes? Pero sólo como curiosidad.
-¿Ya han decidido lo que van a tomar?-dijo el camarero mostacho barra de pan.
Zayn fue el encargado de decírselo, Mostachini lo apuntó y se fue, feliz. Hay que ver lo felices que son algunas personas con nada.
Al instante, apareció con las bebidas y yo eché un trago a mi Coca-Cola. ¡Aw, pero si me había dado pajita y todo!
-Eh-dije, observando los vasos de los demás-¿Por qué el mío es el único que tiene pajita?
-Puede que, por tu altura, se pensaron que eres una niña pequeña-dijo Niall.
-¡Ah! Creo que les mataré a todos, aunque a lo mejor ellos no tienen la culpa. Hoy en día, el mundo está muy estereotipado.
-¿Y eso?
 -¿Tengo pinta de saberlo? Solo soy una niña con una pajita.
Nos pusimos a hablar de todo y de nada en general, esperando el regreso de Mostachini con la ansiada comida.
Cogí mi vaso y me llevé la pajita a los labios.
Moví las piernas para poner una sobre otra y entonces rocé, sin querer, con la pierna, la parte que Louis llevaba remangada de los pantalones.
Una conocida sensación de vacío se alojó en mi estómago seguido de un extraño cosquilleo, que hizo que, al beber, la bebida se me subiera a la nariz y me atragantara.
-Pero Cris, no te mueras, mujer-dijo Harry, quebrantando nuestro pacto de no pasar la línea imaginaria de la mesa y dándome unos golpecitos en la espalda.
-Si me muero-dije, recuperándome-¿quién te va a odiar?
Él puso los ojos en blanco.
-¡Comida!-gritó Niall de pronto.
Mostachini dejó ante Bego y yo una pizza del tamaño de una ballena azul bebé (obviamente, estoy volviendo a exagerar. La pizza era dos veces más grande que la ballena).
Bego y yo nos miramos.
-¿Cómo vamos a comernos esto?-preguntó.
-Ni en tres vidas tenemos estómago para tanta pizza.-dije yo.
-Bueno, por eso no os preocupéis-dijo Niall, sonriendo-Yo puedo ayudaros.
-Tienes la tuya, del tamaño superior a la nuestra, si es que eso es acaso posible, delante de ti, ¿y ya estás pensando en comerte otra?-dijo Bego.
-Sí.
-Comes más con los ojos que con la boca, como diría mi abuela.-le dije.
-Ya veremos, queridas. Ya veremos.
Mientras todos atacaban sus respectivas pizzas con la mano, yo corté un pedazo de nuestra ballena azul, digo pizza, lo eché en un plato y procedí a comérmelo con cuchillo y tenedor.
-¿En España todos os coméis la pizza así?-preguntó Liam.
-¿Qué? Oh, no. Bueno, supongo que habrá gente que sí, como yo… Pero no, por regla general, no. Yo es que me lo como todo con cubiertos.
-¿Todo, todo?-dijo Harry con tono lascivo, entrando en la conversación.
Mucho tiempo había permanecido callado.
-¡Harry! ¡Eres un guarro!-le dije.
-Eh, que quien ha pensado mal has sido tú.
-Claro, después de que tú lo insinuaras.-le repliqué.
-Detened a esos dos antes de que Harry acabe con un tenedor clavado en el ojo-dijo Zayn.
-Mientras que no sea una cuchara…-dijo Liam, fingiendo un escalofrío.
Fijé la vista en mi plato y me dediqué a comer, ignorando a Harry.
Maldito fuera.
-Miau.-dijo este, de forma  que sólo yo lo oí.
Levanté mano y le di un guantazo en el brazo.
Debió de dolerle, porque a mí me picaba la mano.
-Así aprenderás, joven paladín Harry-le dijo Louis-Que no hay que agobiar a las mujeres. Y mucho menos provocarlas.
Harry, por toda respuesta, se frotó con una mano el lugar donde le había golpeado.
Ni él ni yo volvimos a pronunciar palabra en la cena.
Ni siquiera reímos cuando a Niall se le atragantó el queso de la pizza y le salió medio kilo por la nariz.
Los demás, un poco incómodos por la situación, hablaban y de vez en cuando intentaban meternos en la conversación a ambos, pero yo, al menos, no estaba muy por la labor.
Al final, Bego y yo nos comimos tres trozos de la ballena cada una, digo pizza. El resto se lo comió Niall.
-¿Y cómo es que, con todo lo que comes, no engordas ni un gramo?-le pregunté.
Este se sorprendió, ya que al fin había vuelto a hablar.
-Ni idea. Pero pienso comerme un helado. ¿Tú no?
-¿Aún tienes sitio en el estómago?
Él se encogió de hombros.
-Siempre hay sitio para un helado.
Sonreí.
-¡Helados para todos!-exclamó Zayn, de pronto, en un arranque de felicidad.
Liam abrió los ojos tanto que pensé que se había hecho daño y se agarró a la mesa.
-No, helados no…Que se comen con cuchara.
-No te preocupes-le dijo Niall-Le decimos que a ti te lo traiga con tenedor y listo.
-¿Qué le pasa a Liam con las cucharas?-preguntó Bego.
-Que las tiene miedo.
-¿Por qué?
-Una larga historia. Moriríais intentando oírla entera.
-Oh, vaya…
Mostachini volvió, cantando por la bajini una canción en italiano (o supuse que sería italiano, quizá fuera vietnamita, yo muy fina de oído no estaba…), se llevó los platos (tuvo que pelearse con Niall por un plato en el que aún quedaban unas migajas y este quería comérselas. Finalmente, Louis tuvo que hacerle cosquillas, Niall soltó el plato y Mostachini pudo llevárselo) y nos trajo la carta de postres.
Yo me decanté por una copa de vainilla y fresa, mientras que Niall decidió darse un capricho y probar una bola de todos los sabores.
-Y si no caben en la copa-dijo, explicándole a Mostachini-Pues las puedes poner una encima de otra, a mí eso no me importa…
Mostachini se fue gruñendo en inglés, esta vez sí le entendí, que por qué había tenido que exiliarse de su querida Italia, que allí no había gente tan pesada y, si la había, al menos eran compatriotas con pelo en el bigote.
Para mí que Mostachini estaba un poco roto, en el sentido de ser tonto.
Cuando llegaron los helados (a Liam le dieron un tenedor en vez de cuchara, por lo que se salió con la suya), las bolas del helado de Niall estaban unas sobre otras, más inclinadas, peligrosamente, que la torre inclinada de Italia.
Para mí que esa era la retorcida forma de vengarse de Mostachini. Más que nada, porque le veía mirando a Niall y riéndose en una esquina. Que descarado.
-Luego te va a doler la tripa-le dije.
-Ya verás cómo no, mamá.
-Bueno, pues como luego te duela tanto que no seas capaz de echar un baile conmigo, ya me dirás tú…
-¿Qué? ¿Bailar contigo? ¿En serio?
-Bueno… Todo depende de si me dejas probar la cuarta bola empezando por el final. Tiene un color muy semejante a una coliflor.
-¿Si? Pues espero que no sepa igual. Prueba, si quieres.
-Claro, para que si es coliflor me intoxique yo. No eres listo tú ni nada, ¿eh?
-¡Qué bien me conoces!
-¡Pero si te conozco de una semana y de eso, desapareciste tres o cuatro días!
-Bueno… Pero la intención es lo que cuenta. ¡Anda, prueba el helado que se me va a derretir!
-Vale, vale, ya voy… Que prisas, jo.
Lo probé.
-Hum…
-¿A qué sabe?-dije, interesado.
-Como a frutas del bosque… Pero sin las frutas.
-¿Y eso cómo es?
-Raro.
-Guay.
Una bola de la torre inclinada de Niall decidió suicidarse y tirarse desde lo alto, cayendo en el helado de Liam, que se quedó mirando la escena con aire consternado.
-¿Liam? ¿Liam? ¿Estás bien? Reacciona, tío.
-Mi…Helado…
-No sabía que existían los helados suicidas-dije.-¡Helados kamikaze! Lo que me faltaba por ver, vamos.
-Mira el lado positivo, Liam-dijo Harry, sorprendiéndonos a todos, dado que había recuperado la capacidad de hablar-Ahora tienes otra bola de helado.
-Que es mía, si mal no recordamos…-dijo Niall.-Bah, pero puedes quedártela.
Después de comernos los helados, pidieron la cuenta.
Zayn y Louis insistieron en que pagaban ellos y nos hicieron guardar los monederos a nosotras a punta de cuchara (la de los helados) y tenedor (en caso de Liam).
Salimos de allí mientras yo debatía con Annie sobre por qué los barcos flotan, ya que era un tema que me interesaba mucho y, como no llegábamos a ninguna explicación lógica, decidimos al final que los barcos flotaban porque así Dios lo quería y se acabó.
-¡Bueno…!-dijo Louis, pasándome un brazo por los hombros y acercándome hacia sí, lo que provocó en mí un enorme vacío en el estómago a pesar de haber cenado en abundancia-Pues ahora a bailar, ¿no?
-Podemos ir, pero aviso que no voy a bailar.
-Eso dices ahora, pero cuando veas cómo me muevo, no podrás resistirte.
-A otro perro con ese hueso, majo.-dije, quitándome su brazo de los hombros.
-Jo…
-Bueno, vale… Quizá siga un poco el ritmo con el pie. ¿Contento?
-¡Mucho! Desde luego, es más que no moverte.
Siguiendo a Zayn, que proclamaba saberse la zona mejor que el constructor de las mismas, llegamos a una discoteca, con un enorme portero en la puerta. A mí lado, ese tío era Hulk.
Cuando Zayn se acercó a hablar con él, temí por su vida, pero Hulk, al verle, sonrío y le saludó amigablemente. Después, le abrió la puerta.
-¡Venga, vamos!-dijo, entrando.
Había que ver con las influencias de Zayn. Podía hacerse amistades que dieran menos miedo, jo.
Cogida de nuevo del brazo de Bego entramos por la puerta, para adentrarnos en un nuevo mundo, bastante oscuro si no fuera por las luces de colores que iluminaban la pista.
La música alta inundaba la estancia, por lo que fruncí el ceño.
Odiaba tener que pegar gritos para que me entendieran.
Nos dirigimos primero a la barra y Bego me ayudó a sentarme en los taburetes, dado que estaban a una distancia enorme del suelo. ¿Por qué sólo hacían taburetes para altos? Tendría que poner una queja, maldita sea. Los bajitos también tenemos derecho a sentarnos.
Annie y ella se sentaron en taburetes a mi lado.
-¿Queréis beber algo?-preguntó Zayn.
Asentimos con la cabeza.
Unos minutos después, el camarero nos dejó enfrente nuestra unas bebidas, que yo miré con desconfianza, más cogí y me llevé a los labios un vaso.
Me atraganté al sentir el sabor del alcohol.
Yo no estaba acostumbrada a beber, aunque el sabor no me desagradó.
-¿Esto qué es?-pregunté, con curiosidad.
-No sé-me dijo Zayn-Lo ha pedido Harry.
-¿Qué? ¿Y habéis comprobado que no me haya echado nada en la bebida para hacerme cosas raras después?
-¡Eh!-dijo el aludido-Más bien será al revés.
-Las ganas que tú tienes, majo.
-¿Pero es que no sois capaces de dejar de pelearos?-dijo Liam.
-No-dijimos al unísono.
Le di la espalda a Harry y eché otro trago.
No sé lo que sería, pero estaba bueno.
Espera que no se me subiera a la cabeza, como no estaba acostumbrada…
Al rato, Harry se deslizó en el taburete que había a mi lado.
-¿No vas a bailar?-preguntó.
Le gruñí, mientras bebía otra vez.
-Me lo habías prometido.
-Yo no he prometido nada.
-Ya… Lo que pasa es que eres demasiado orgullosa para aceptar que, en realidad, estás deseando bailar conmigo.
Sin responderle, me tiré desde el taburete al suelo y, con paso decidido, procedí a alejarme de la barra.
-¡Cris!-me dijo Harry-¿Segura de que no quieres bailar conmigo? Mira que te lo estoy pidiendo yo, ¿eh?.
Por toda respuesta, me giré y le enseñé mi dedo corazón.
Después, me giré y me metí entre la gente que bailaba en la pista.
Pues sí, tenía razón.
Era demasiado orgullosa para admitir que sí, que quería bailar con él. O, al menos, una parte de mi cuerpo quería. La otra quería que le pegara una patada donde más le dolía.
No gires la cabeza. No mires atrás. No lo hagas. No”.
Aunque intenté no hacerlo, me fue inevitable girar la cabeza para ver si Harry me seguía mirando. Sí, lo hacía. Veía como me alejaba.
Era un payaso. Un maldito creído. Estaba segura que me veía como un objeto, no como una mujer. ¿O no…? El caso es que a mí no me iba a engañar. No, claro que no. Yo no iba a caer en sus redes. Lucharía y ganaría.
Conseguí atravesar la pista y llegar a un sitio donde había varios sillones con pinta de cómodos, pero atestados de gente. Bueno, había uno donde sólo había cuatro chicos, pero ni se me pasaba por la cabeza sentarme allí, vamos.
Finalmente, decidí apoyarme en una pared y beberme allí, la cosa de la que aún no sabía el nombre pero estaba buena.
No llevaba ni cinco minutos sola ahí apoyada cuando los cuatro chicos que estaban sentados en el sillón, que no paraban de mirar en mi dirección y hablar entre ellos, se levantaron y me rodearon. Bueno, mejor dicho, el más alto de todos se acercó a mí y los otros tres se quedaron detrás, riéndose.
Vaya por Dios… Se ve que yo no podía tener mis momentos delicados, como ahora me sentía. Debía ponerme de nuevo la máscara de orgullosa.
-¿Quieres algo?-le pregunté del modo más desagradable que pude.
-Me preguntaba si… Querrías bailar.
-Yo no bailo.
Sus amigos rieron.
El Rascacielos (como a partir de ahora vamos a llamar al chaval alto) se giró, empujó a uno de los amigos y se volvió a girar para mirarme.
Vaya, no sabía por qué pero me daba que este era otro Harry cualquiera, al que se le resistía otra mujer. Yo era la horma del zapato de los Harrys.
-¿Y por qué no?-preguntó.
-¿Acaso te importa?
-Sí, dado que quiero bailar y tú no quieres.
-En ese caso, es tu problema, no el mío.
Rascacielos me cogió del brazo y tiró de mí.
-Anda, vamos a bailar.
-¡Suéltame!-dije, tirando del brazo y soltándome.
Rascacielos hizo de ademán de agárrame otra vez y, en un acto instintivo, le bufé.
-Cuidado-le dijo uno de sus amigos-Que te has topado con una gatita con garras.
-¡No tienes derecho a llamarme así!-dije.
Me recordaba demasiado al estirado de Harry.
-¿Y quién sí?-preguntó burlonamente Rascacielos.
-Yo, por ejemplo.
Rascacielos y yo nos giramos a la vez para ver aparecer a Harry de la nada.
Oh, no.
Este cuento ya me lo conocía.
Chica en apuros es atacada por desesperado de la vida, el caballero de la orden de los rizos la salva y estos viven felices para siempre comiendo perdices.
Pues no.
Yo no era ninguna chica en apuros. Tenía la situación controlada.
-¿Y tú quién eres?-dijo Rascacielos, girándose hacia él.
Por increíble que pareciera, Rascacielos era incluso más alto que Harry. Por algo le había puesto ese apodo. Se merecía ese nombre.
Me olí a bronca, así que decidí intervenir.
-Nadie, no es nadie-dije, cogiéndole del brazo a Rascacielos-Estabas hablando conmigo, ¿recuerdas?
Le dirigí una mirada a Harry que no dejaba lugar a dudas.
“Márchate. Aquí ya me las arreglo yo sola”.
[Pov Liam]
-Y entonces es cuando dije “¡Demonios! ¡Aquí hay más de tres enchufes!”.
Annie rió al escuchar mi anécdota.
Zayn se pidió otro mojito mientras Bego y Niall se daban vueltas en los taburetes. Era una especie de competición, haber quién llegaba antes hasta el final del taburete. De momento, iba ganando Bego y Louis estaba desaparecido.
En ese momento, Harry apareció y se sentó en un taburete un par de metros alejado de nosotros, con cara de pocos amigos.
-¿Me disculpas un momento?-le dije a Annie.
Ella asintió y se fue a hacer de árbitro en la competición de Niall y Bego.
Al llegar a su lado, le di una palmada en la espalda.
-¿Y es cara? ¿No ibas a hacer las paces con Cris? Al menos, eso recuerdo que me dijiste…
-Iba…
En cuanto Cris se fue cabreada, quiso ir detrás de ella, pero Louis le dijo que le dejara respirar un poco. Dijo que verdaderamente se había pasado un poco con ella y que quería empezar de cero.
-¿Y qué ha pasado?
Harry se encogió de hombros.
-Cuando he llegado, estaba hablando con otro chico.
-¿Ella conoce a más gente aquí?
-Supongo que sí…
-Pero, aunque estuviera hablando con otro, ¿qué más da? ¿No te has podido disculpar delante de él también? ¿Te dio vergüenza?-dije, sonriendo ante esto último.
Oh, el gran Harry Styles teniendo vergüenza.
-No es eso. Es que ella me ha echado. Cuando el chico preguntó quién era yo, ella dijo que yo no era nadie, y después me echó.
-¿Y por qué te importa tanto que estuviera hablando con otro?
Harry me miró.
-Pero, ¿qué dices? A mí eso no me importa.
-¿Seguro? Entonces, ¿por qué estás así?
-¿Así, cómo? Yo no estoy de ninguna manera.
Él podía pensarse que me estaba engañando, pero no lo estaba haciendo.
Algo le pasaba, aunque no me lo quisiera decir.
-Bueno, pues si a ti no te importa-le dije-Voy yo a hablar con ella.
-Pues que te vaya bien, a ver si tú eres capaz. O puede que esté muy ocupada con su nuevo amigo…
-Estás molesto, venga, reconócelo. A mí me lo puedes decir.
Por toda respuesta, me enseñó los dientes.
-Vale, lo he entendido. No estás molesto. Ya me voy, ya.
Dicho esto me introduje en la pista y busqué a Cris.
No tardé en localizarla.
Estaba hablando con un tío de un tamaño descomunal.
Decidí acercarme.
-¿Por qué no te largas y me dejas en paz?-oí que ella le decía.
-No hasta que no bailes conmigo.
-¡Te he dicho que no voy a bailar!
Así que estaban discutiendo… Ya empezaba a entender lo que había pasado.
-¡Cris!-dije, apareciendo de repente-¡Así que estabas aquí!
Ella me dirigió una mirada suplicando ayuda.
-¡Liam!
-¿Qué está pasando aquí?-dije, acercándome a ella e interponiéndome entre ella y el chico de altura infinita-¿Te están molestando estos tipos?
-Sí.-dijo ella, con voz desesperada.
Verdaderamente, ahora tenía el aspecto que yo sabía que tenía realmente.
Era pequeña y no abultaba mucho, con unos enormes ojos azules y un pelo castaño muy claro rizado. Aunque intentaba hacernos creer que era dura y orgullosa, en realidad era todo lo contrario.
Ahora lucía como un cervatillo, con los enormes ojos azules mirándome suplicando ayuda y tras de mí, aferrándome del brazo.
-Eh, tío-me dijo el chico infinito en longitud-Que yo solo quería bailar con ella, nada más.
-Bueno, pero ella te ha dicho que no, ¿no? Pues entonces la dejas en paz.-Me giré para mirarla-Y vamos, que Greg pregunta por ti.
-¿Greg?-repitió el chico.-¿Greg pregunta por ella?
-Como que es su hermana, no va a preguntar por ella. Supongo que le hará mucha gracia saber que la has estado molestando.
-No, no, si ya me voy, ya. Chicos, vámonos.
Y se fueron.
Me giré para mirarla y me encontré con esos enormes ojos azules mirándome agradecidos.
-¡Hiciste que se fueran!
-No fue difícil, la verdad…-dije, quitándole importancia al asunto.-¿Qué hiciste para que se te echaran encima?
-Yo nada, estaba ahí apoyada en la pared sin meterme con nadie, cuando me rodearon y bueno… Ya has visto.
-Pero según tengo entendido, Harry vino en tu auxilio, ¿no?
-Ah, sí-dijo, bajando la vista al suelo y soltándome el brazo.-Pero le dije que se fuera.
-¿Por qué?
-Con lo gallito que es, lo mismo se hubiera llevado una ostia y ya hoy serían dos, contando la mía de antes. Además, si le hubiera pegado, hubiera tenido que salir yo a defenderle, y no me hacía mucha gracia pisar cabezas hoy que llevo tacones y mancharme la falda, ¿sabes?.
Reí al imaginarme a esa pequeñaja repartiendo leches entre los dinosaurios de antes.
-Y, por cierto…-dijo-¿Quién es Greg? Al mencionarle, esos chicos han salido con el rabo entre las piernas.
-¡Ah! Es el portero. Es un tío muy majo, pero claro, mejor no hacerle enfadar…
Ella rió.
-¿Bailamos?-me preguntó, entonces.
[Fin pov Liam]
Liam me miró confundido.
-Pero… ¿No decíais que no querías bailar?
Me encogí de hombros.
-He cambiado de opinión.
-Te advierto que no sé bailar.
Le agarré del brazo y le arrastré a la pista.
-Finjamos que yo tampoco sé, ¿sí?
Dejé que la música nos llevara.
Cada vez que Liam me rozaba sentía una oleada de calor que no se parecía a la de Louis.
Esta era diferente.
Más cálida. No me provocaba vacíos en el estómago, sino más bien todo lo contrario.
Me hacía sentirme llena, me hacía reírme como una idiota y querer dar más vueltas y vueltas, cogida de la mano de Liam.
[Pov Harry]
Liam tardaba mucho en regresar.
¿Se habrían fugado él y Cris?
Pero, ¿qué cosas piensas, tío? ¿Por qué piensas esto? Primero, no tiene ningún sentido. Y segundo, ¿qué te importa a ti en el caso de que fuera verdad?”.
En ese momento, el chico que antes había estado hablando con Cris y sus amigos se acercaron a la barra y se apoyaron en ella.
Si ellos estaban aquí, ¿dónde estaban Liam y Cris? La teoría de que se habían fugado cobraba fuerza por momentos.
Estaban mirando a Annie y a Bego de una forma que no me gustó nada.
Y entonces entendí.
No era un amigo de Cris, sino el típico pesado de las discos.
Arg, joder, y yo pensando que él y ella…
Se acercaron a Annie y a Bego.
Joder, ¿dónde estaban los demás cuándo se les necesitaba? ¡Si estaban aquí hace un momento!
El alto le dijo algo a Bego y ella negó con la cabeza.
El chico volvió a insistir.
Joder, al final iba a tener que ir yo.
-Venga, solo un baile y ya está…
-¡Qué no, pesado!
-¿Qué pasa aquí?-dije, apareciendo en la escena.
El chico me miró.
-¡Anda, pero si es Nadie!
-Pues da la casualidad de que esta vez sí que soy alguien. ¿Dejas a mis chicas en paz, o qué?
-¿Y si no quiero, qué?
-¿Qué pasa, Harry?-dijo Zayn, apareciendo con Greg, Louis y Niall.
El chaval se quedó mirando a Greg.
-Mejor nos vamos.
Y se fueron, dejándome a cuadros.
-¿Qué ha pasado?-insistió Zayn.
-Ni idea, tío.-Me giré hacia las chicas-¿Estáis bien?
-Sí-dijeron ambas-Gracias.
Moví la mano para quitarle importancia.
-¡Eh, pero qué sorpresa!-dijo entonces Zayn-¡La que dijo que no iba a bailar!
Louis dio una palmada.
-¡Wow! Mírala cómo se mueve. Bego, no nos mentiste cuando dijiste que lo hacía genial. Te quedaste corta.
Dirigí la vista hacia la pista y los vi.
No muy lejos de nosotros.
Liam y Cris.
Bailando.
Podemos ir, pero yo no voy a bailar. Yo no he prometido nada. Sí, bailar para vosotros…”
Ya veo, pequeña, como no bailas.
Me sentí moralmente insultado, no sé por qué.
Ella daba una vuelta y sonreía.
Y volvía a sonreír.
Y seguía haciéndolo.
-Bego-le dije-¿Quieres bailar?
-¿Yo?-dijo ella, señalándose.
-Claro-dije, tendiéndole la mano, que ella cogió.
La llevé dentro de la pista, no muy lejos de donde Cris y Liam bailaban.
A este juego también sabía jugar yo.
[Fin pov Harry]
Y Liam me hacía girar una, dos, tres… No sé cuántas veces me hacía girar, sólo sé que, mientras me tuviera de la mano yo seguiría sonriendo como una idiota, bailando al compás de la música.
Entonces, los vi.
Harry y Bego.
Bailando.
Me detuve, le solté la mano a Liam y la sonrisa se me congeló en la cara.
Fue como si me echaran encima el cubo de agua fría que le tiré a Harry.
El alma se me cayó a los pies y sentí como si el mundo se derrumbara sobre mis hombros.
¿Por qué?
Liam me cogió de las manos y me hizo dar otra vuelta.
¿Por qué?
Ella me dijo que no caería en sus redes.
Otra vuelta.
Les vi sólo una milésima de segundo antes de volver a girar.
Entonces, ¿por qué? ¿Por qué me sentía traicionada? ¿Por qué sentía como si tuviera una flecha alojada en mi interior?
-¿Cris?-me susurró Liam al oído, ya que en la pista, con toda la gente y la música tan alta, era imposible entenderse de otro modo-¿Estás bien? ¿Te pasa algo?
Negué con la cabeza.
No.
Todo estaba bien.
Y, cuando creí convencerme a mí misma de que toso estaba realmente bien, les vi a ellos también.
A Niall y a Annie, bailando.
Sentí como un fuerte martillado en el pecho que me impidió respirar por un segundo.
¿Por qué me sentía así?
No se estaban abrazando, ni besando, ni nada… Solo estaban bailando, nada malo.
Entonces, ¿por qué me sentía de esta manera?
Louis apareció detrás de Liam, le dijo a este algo al oído y intercambiaron un par de susurros durante unos minutos. Después, Liam depositó mi mano derecha, que él tenía agarrada, en la de Louis y se fue de la pista.
El calor y el calambre me recorrieron entera antes de que pudiera ser consciente de la situación en la que ahora me encontraba.
Él me besó la mano.
-¿Bailamos?-dijo, con una sonrisa pícara.
Me encantaban esos tontos detalles dulces.
Asentí con la cabeza y dejé que la música tomara posesión de mi cuerpo.
Cada vez que tocaba a Louis, una descarga se extendía por todo mi cuerpo, lo que me hacía bailar con más entusiasmo.
Me gustaban esas descargas, aunque aún seguía sin saber por qué se producían.
Me hacían sentir bien, llena de vida.
¿Harry? ¿Qué era eso? Ya se me había olvidado.
Entonces, cuando mejor me lo estaba pasando, Louis me susurró algo al oído.
-Espérame aquí, ¿vale? En seguida vuelvo.
Asentí con la cabeza, dando a entender que lo haría.
Le vi desaparecer entre la gente de la pista y bailé sola, esperándole.
Pero no volvía.
Me impacienté.
Empecé a buscarle entre la gente y, cuando lo encontré, no me gustó nada lo que vi.
Estaba hablando con alguien, pero no podía ser quién yo creía.
No. No podría ser.
Corría hacia allí, apartando a la gente.
Pues sí. Sí que era.
¿Qué hacía Louis hablando con Amber?
Me acerqué.
Como no, iba acompañada de sus amigas y las tres me miraron mal.
Jo, que yo no había hecho nada, jo, jo y más jo.
-¡Louis! No volvías-le dije.
Amber puso cara de sorpresa.
-¡Ah, pero…! ¿Qué os conocéis?-dijo, mirándonos a Louis y a mí.
-¿Y a ti qué te importa? ¿Acaso te estoy hablando a ti?-le dije.
-Eh, relaja esos humos, hermosa.
-¿Y si no quiero, qué? ¿Eh?
-Eh, Cris, para, para-Louis me cogió y se dio la vuelta para que pudiéramos hablar sin ser escuchados.-¿Qué te pasa con Amber?
-¿Qué qué me pasa con ella? Más bien que le pasa ella conmigo. Es una asquerosa, y es fea, y me cae mal y no la he olido pero seguro que huele hasta mal y todo…-no me salían más que insultos de niña de cinco años.-No me dijiste que la conocías.
-No sabía que tú también la conocías.
-Sí lo sabías, lo mencioné cuando salí esta tarde de la academia.
-¡Ah, es cierto! Bueno, pero podría haber sido cualquier otra Amber… De todas formas, hacía tiempo que no la veía, desde que…
-¿Desde qué? ¿Otra amiga de la infancia, como Annie y Niall?
-No, haha. A ver cómo te digo esto… Amber es… Es mi ex.
Ahora sí que el mundo se me cayó encima.
El mundo, las estrellas, el sistema solar, el sol e incluso el universo, que según el profesor de filosofía es infinito.
Tuve que centrarme en no dejar caerme de rodillas al suelo, tal y como mi cuerpo me pedía.
No. Amber no.
¿Cómo podía esa cosa haber estado con Louis y…?
No.
Esto era una pesadilla.
Bego y Harry bailando y Niall y Annie bailando. Claro, todo era parte de una pesadilla.
La pesadilla de mi vida.
Amber decidió no darnos más tiempo para hablar y se acercó.
-Bueno, Lou, ¿qué estábamos diciendo antes de qué…-me miró con asco-nos interrumpieran?
-No me acuerdo, Am.
-¡Qué pena! Era algo interesante.-Me taladró con la mirada-Si no vas a decir nada, mejor te vas. Aquí sobras.
-Y si no quiero irme…-dije, acercándome a ella-¿Me vas a echar tú?
-Puede.
-¡Uh, qué miedo! ¿Y qué vas a hacerme? ¿Vas a atacarme con el rímel? O peor aún. ¡Ya lo tengo! ¡Vas a hacer que me rompa una uña! ¿A qué sí? ¡Ah, qué lista soy!
-No me pongas a prueba, enana.
-No te tengo miedo, teñida.
Y me cruzó la cara de un guantazo.
Wow, rápida sí que era.
No lo había visto venir.
Pero claro, ella tampoco vio venir el guantazo que se llevó ella después, dejándole mi bella mano marcada en la cara, como tampoco se vio venir la somanta de guantazos que nos dimos las dos. E incluso llegamos a tirarnos del pelo, mientras las amigas de Amber gritaban “¡Mátala, mátala!”.
Yo me sentía como un gladiador con un público así, jo. Eso me hizo acordarme de Mostachini.
Vale, me estaba tirando de los pelos con una tía y me ponía a pensar en un camarero con bigote. Definitivamente, se me había subido la bebida a la cabeza.
Sentí entonces unos brazos que me cogían de la cadera por detrás y tiraban de mí, alejándome de Amber.
-¡Ya basta Cris! ¡Para!-era la voz de Louis, y sus brazos eran los que me sujetaban.
Yo me debatía entre ellos, intentando zafarme para lanzarme al a yugular de Amber, siguiendo el sabio consejo de Timón (¿o no?) del Rey León.
Conseguí ponerme en el suelo y avanzar unos pasos, los suficientes para seguir enzarzándome en la pelea con Amber, sujetada por otra persona a la que no me molesté en mirar a la cara.
-¡Para Cris, para!
Pero yo no quería parar. No hasta que no fregara el suelo con los pelos de Amber.
Finalmente, Louis me alejó de ella.
Yo bufaba, fuera de control e intentaba por todos los medios soltarme y acabar lo que había empezado.
-¡Ya basta, Cris, por favor para!
Y, en ese momento, en ese mismo momento en el que oí el tono decepcionado de Louis, fue cuando recuperé la compostura y la conciencia de mí misma y dejé de pelear para soltarme.
Este, al ver que desistí me suelta y me deja en el suelo.
Le miro a los ojos.
Está dolido.
No se esperaba una reacción tan salvaje de mi parte. No tiene explicación para lo que ha ocurrido y lo peor es que yo tampoco. Bueno, puedo hacerme unas ideas… Pero por nada del mundo se las contaría. Se reiría de mí.
Fui consciente entonces de que le había decepcionado.
Me había despeñado del pedestal donde me tenía (si es que alguna vez estuve).
Mientras luchaba con las lágrimas que asomaban en mis ojos, que nada tenía que ver con el puñado de pelos que Amber tenía entre las manos, me di la vuelta, avergonzada y me interné en la pista, queriendo poner toda la tierra de por medio que pudiera entre Louis y yo.
Empujé a la gente para salir más deprisa de allí y, prácticamente, salí corriendo hacia la puerta.
La atravesé corriendo y me dirigí a unos metros a la izquierda, donde había un callejón.
Me quedé de espaldas por donde había venido y me llevé una mano a la boca, para ahogar un llanto.
No, no podía llorar.
Las veces que yo había llorado se podían contar con los dedos de una mano.
Yo no era de esas.
Yo no lloraba nunca, y no iba a llorar por esto.
Pero es que me sentía tan verdaderamente mal… No por Amber, desde luego, por mí se podía morir ahora mismo, sino por Louis. Aquel dolor en sus ojos, saber que le había decepcionado… Era demasiado para mí.
Sentí que la puerta de la disco se abrió, pero no me giré para mirar quién era.
Es Niall.
Sin preguntar, sin hablar, me abrazó por detrás y apoyó la cabeza sobre la mía.
Nos quedamos así, en silencio, roto únicamente por los hipos que provocaba al llorar involuntariamente, durante unos minutos que yo desee que no acabaran nunca.
-Ní bhaineann na princesses caoin, aoibh gháire.-dijo él, de repente.
-¿Qué has dicho?
-Que las princesas no lloran, sonríen.
Reí.
-¿Quieres contarme lo que ha pasado?
Con el dorso de la mano, me intenté secar los ojos, con frustrantes resultados.
Contarle, ¿qué, exactamente? ¿Qué había estado acumulando varios sentimientos que no lograba entender, lo cual me producía rabia y que la había descargado con la primera persona que había podido? ¿Contarle que él era una causa de alguno de esos sentimientos? ¿Contarle que no me hizo gracia verle bailando con Annie? Contárselo sería decirle demasiado, y no es que me importara que él supiera, si no que demasiado le incumbía a él.
-Ha sido ella, que me odia desde esta tarde.
-Así que esa es la tan famosa Amber.
-Sí.
-Pues es fea. Me dijisteis que era guapa y me habéis engañado…
Reí.
-Siento haberte mentido tan vilmente.
-Bah, lo superaré. O no…
Volví a reír.
-No sé por qué me tiene manía-seguí contándole-Fue desde el primer momento en que me vio. Y bueno, yo a ella también. Digamos que fue algo mutuo. Odio a primera vista.
-Lo que tiene es envidia, porque ella es fea y tú no.
Reí de nuevo.
-Anda ya…
-Es mi opinión y es personal e intransferible. Nada de lo que digas lo va a cambiar.
Negué con la cabeza, sonriendo.
-Es la ex de Louis.
-Lo sé. ¿Y eso te molesta?
-Digamos que no me hace mucha gracia.
-¿Por qué?
-No lo sé.
-Bueno, yo tampoco… Pero he de decir que el guantazo que le has dado tú ha sido increíble. ¿Dónde aprendiste a dar leches así?
-Viendo las películas de Rocky.
Reímos los dos.
En ese momento, la puerta de la disco se abrió de nuevo y nuestros amigos salieron.
Lo sé porque oí la risa de Bego.
Niall aún me tenía abrazada y ninguno sabíamos qué decir.
Louis me dirigió una mirada dolida y yo agaché la cabeza para no mirarle a la cara. No podía.
Harry se me acercó y me removió el pelo con la mano.
-Bien hecho, pequeñaja. Le has dado lo suyo a esa rubia.
Le sonreí.
No le dije nada sobre lo de pequeñaja, porque lo había dicho en tono afectuoso y porque, por esta vez, se había puesto de mi parte en vez de la de Louis.
Eso decía mucho de él.
Niall me soltó y yo choqué los cinco con Zayn y Liam.
-Ya sabemos a quién contratar de guardaespaldas-bromeó Zayn.-Contigo, sé que estaremos protegidos.
-No lo dudes, Zayn-le dije, sonriendo.
Nos olvidamos del tema y empezamos a hablar de otras cosas, volviendo a casa, que según dijo Zayn, no estaba muy lejos.
Louis no me miraba.
¿Estaría realmente enfadado, molesto…?
Liam se dio cuenta de que cojeaba al caminar.
-¿Qué te pasa?-me preguntó, visiblemente preocupado.
-Estoy muy cansada y los pies me están matando.
-¡Si es que a quién se le ocurre ponerse unos taconazos para un concierto y una lucha de boxeo!-dijo Harry.
-A mí, que tengo complejo de bajita.
Los dos nos reímos.
-No estamos muy lejos de casa, si quieres, yo puedo llevarte-se ofreció Liam.
-No, que yo peso mucho…
-¿Bromeas? Venga, que te llevo a caballito. Y sin cobrar peaje.
-Pero…
-Sin peros. Arriba.
-Bueno, vale…
Me subí a su espalda, le pasé las piernas por la cintura y él me agarró para que no me cayera.
-Pues ale, sigamos.
-Si peso, me lo dices y me bajo.
-¡Por favor! Me insultas.
-Bueno, como quieras…
Liam olía tan bien… Su colonia era esa de Pacco Rabanne One Million… Me encantaba. Un buen amigo de Madrid siempre la llevaba y siempre me había gustado.
Estaba tan cansada y el caminar de Liam producía un trote que me mecía dulcemente. Estaba tan cansada y me dolía tanto el dolor que llevaba por dentro… Que cerré los ojos y me quedé dormida.


¡Bueno, queridas lectoras! Aquí tenéis 23 páginas de word. Lo he hecho largo esta vez, ¿eh? ¡Bieeeeeen! Bueno, quiero agradecer a las personas que habéis votado en al encuesta. Como se puede cambiar el voto, a medida que vayáis leyendo la novela, podéis cambiarlo, ¿eh? Así me ayudáis a elegir al final. También quería decir que, si pudiérais (y queréis) leáis esta novela, que yo la he leído y me ha gustado bastante, personalmente. http://dreamsinlondonsheart.blogspot.com.es/ ¡Ah! Y si tenéis novelas, de lo que sea, pues que me las digáis (si queréis) y yo las leeré y comentaré (:
¡Muchas gracias a todas!
Cris Bieber Horan Styles <3

1 comentario:

  1. Vale, admito que éste capítulo me ha... SUPERHIPERMEGA-ENCANTADO! Dios mío de mi alma, eres genial escribiendo, gatita (e_e'). [Pensamientos pervertidos al leer tu nove: OMG Harry, que te lo comía tó en la pista de baile, mi arma]. Al principio he llorado de la risa por: -No, porque como no me vaya de
    aquí te voy a soltar tal ostia que se
    te van a alisar los rizos. + Mostachini + La Ballenapizza y etc etc :'). Pero después con lo de Louis en la disco ps... :( Me duele verlo así pf, lo he decepcionado, jo. MATÁDME! Esto... A lo que iba, no dejes nunca, pero NUNCA de escribir, que me estoy haciendo fan tuya y todo; vamos, que ya me puedes estar llamando cristinator o cristioner, como tú prefieras *0*. En fin, que no pierdo más tiempo y me voy a leer ya el siguiente capítulo :3. Te quiero muchote Xx.
    Atte: Yo. [Houda Styles Smiler en Tuenti]. <3

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