sábado, 21 de abril de 2012

Capítulo 3


Me desperté y me asusté al no escuchar ningún sonido.
¿Dónde estaban mis padres?
Ah, claro. Iban a arreglar no sé qué de los papeles de la mudanza o qué sé yo qué.
Me estiré cuál larga era sobre la cama para desperezarme. Cogí el móvil, que estaba a mi lado en el suelo y miré la hora.
Las once en punto.
Vaya, en mi vida había dormido yo tanto (exageración).
Eché mano a los cascos y puse la frase que le había grabado a Niall. Frase que había escuchado día y noche durante su ausencia. Recuerdo, creo que fue el segundo día, me la puse en repetición infinita para dormirme. Puede sonar obsesivo, y puede que lo fuera.
Mientras escuchaba dicha grabación por sexta vez, llamaron al timbre. Seguro que serían mis padres. No sería la primera vez (ni la última) que se dejaban las llaves.
Bajé corriendo y abrí la puerta.
-¿Qué os pica…? ¿Louis?-me quedé totalmente perpleja al ver a Louis en mi puerta.
Y yo con mi zarrapastroso pijama consistente en una camiseta de tirantes vieja y unos pantalones cortos cómodos. Y, para rematar, el estómago me dio un vuelvo. Au.
-¡Buenos días, Cris!-me saludó este, muy contento (aparentemente, clato)-Espero no haberte despertado…
Tardé unos instantes en salir de mi ensimismamiento.
-¿Qué? ¡Oh, no! Claro que no, ya llevaba un rato despierta. ¿Quieres pasar?-le ofrecí, apartándome para dejarle pasar.
-Si puedo… Nunca pierdo la oportunidad de hurgar en casas ajenas-dijo, entrando.
Cerré la puerta tras de sí.
-¿Si? Pues adelante. Poco vas a hurgar aquí… Apenas tenemos de algo-dije, echando un vistazo a la cantidad de cajas sin abrir aún que había apiladas y a otros trastos que había tirados. Si es que éramos la familia desastre…
Él río.
-Si necesitas ayuda o algo y nosotros podemos echar una mano, solo dínoslo, ¿vale?
-¿En serio?
Asintió.
-Si no, no me ofrecería.
-Pues… Yo necesito ayuda-dije, recordando las cajas de mi habitación.
-Bien-dijo, dando una palmada-¿Por dónde empiezo?
Se le veía tan dispuesto que no pude evitar reír.
-Pero tranquilo, que no hay prisa. Antes, ¿quieres desayunar algo?
-Oh, ya desayuné antes.
-Bueno, pues yo no, así que, si no te importa… Desayunaré.
-Y yo te haré compañía.
Le ofrecí sentarse en el único taburete que había en la cocina (los otros tres taburetes habían desaparecido misteriosamente en combate) mientras que yo me senté en varias guías de las páginas amarillas apiladas en el suelo.
-¿Y a qué se debe tu visita?-le pregunté, intrigada, al tiempo que bebía de mi vaso de leche.
-¡Ah, se me olvidaba!
Se echó la mano al bolsillo trasero del pantalón y sacó lo que parecía ser un disco.
-Se te olvidó pedírmelo ayer, y eso que te dije que me lo recordarás.-dijo, tendiéndomelo.
-¡Ah, es cierto! Lo siento. Se me olvidó por completo.
Lo cogí y me entretuve mirando la portada y leyendo los títulos.
-Y estaba en casa solo, porque estos se han ido a comprar provisiones y a mí nunca me dejan ir porque me pierdo siempre entre las diferentes secciones, aunque mi sección favorita es la de las hortalizas y luego, para encontrarme, se pasa toda una odisea.
-Pobre-dije, riendo.
-Por lo que veo, o mejor dicho, por lo que no veo, no hay nadie más que tú en casa. ¿También tú te pierdes en los supermercados?
Sonreí.
-No, yo no. O, al menos, ya no. Mis padres se han ido a arreglar unos papeles de la mudanza o algo similar.
Dejé la taza en el fregadero.
-Bueno, pues ya está. Me visto y, si aún estás dispuesto, colocamos algo. No me extrañaría nada volver y ver que has huido.
Louis rió.
-Prometo no desertar.
-Bien, entonces.
Subí corriendo y, en vez de ponerme la ropa fea y estropeada que me ponía para estar habitualmente en casa, me arreglé un poco más, aunque fue inconscientemente.
-¡Louis!-le llamé-¡Ya puedes subir!
-¡Voy!
Le oí subir las escaleras e ir corriendo por el pasillo.
-¡Ah! ¿Dónde es? ¡Me he perdido! ¡Demasiadas puertas para alguien como yo!
-¿Louis?-dije, asomándome al pasillo.
Vi a este correr de un lado a otro del pasillo con los brazos en alto y una cara muy cómica.
-¡Cris! ¡Menos mal! Ya pensé que nunca volvería a verte…
Mi estómago echó a volar.
Fuck. Definitivamente, necesitaba ayuda.
-Nunca es mucho tiempo, Louis. Anda, pasa.
Los dos entramos en mi cuarto y nos quedamos mirando mis sábanas tiradas por ahí, libros que había leído tirados por el suelo e, incluso, ropa por ahí desperdigada.
-Perdona el desorden. Ya sé que no hay justificación posible, pero…
-Tranquila, esto no es nada comprada con cómo nosotros teníamos la casa… Hasta que Liam nos dio un ultimátum.
-¿Cuál?
-“O limpiáis esto o os limpio yo de esta casa”. Eh, no te rías, haha, que Zayn no quiso recoger y Liam le hizo dormir en el felpudo. Tengo por ahí una foto.
-Pues, si la encuentras, algún día de estos me gustaría verla.
-La buscaré, entonces.
Pasaron unos segundos en silencio.
-Bueno… Pues yo haré la cama y tú, mientras, si quieres, puedes encargarte de esas cajas-dije, señalando un montón aleatorio.
-Bien.
Llevaba la mitad de la cama hecha cuando Louis se rió y yo giré la cabeza para ver qué era aquello que tanto le divertía.
-Mira esta caja-dijo-No puedo tocarla.
-¿Por qué? ¿Acaso muerde?
-No, pero… “Cómo toques esta caja, te rajo”. Tengo miedo.
Reí.
Como me vine a Londres, las frases de las cajas estaban escritas e inglés (no todas, pero sí la inmensa mayoría).
-Pero eso es únicamente si no tienes el permiso de la dueña. Yo te lo doy. Puedes tocar lo que quieras.
-¡Genial! Gracias.
Una vez que terminé de hacer la cama, recogí la ropa y la eché sin miramientos dentro del armario (ya habría tiempo para colocarla concienzudamente), así que recogí los libros que estaban despatarrados y los puse con los montones de trastos que Louis sacaba de las cajas.
Una vez que todas estuvieron vacías, ambos pusimos las manos sobre las caderas y examinamos el panorama de trastos que teníamos por delante.
-Creo que deberíamos empezar por los libros-sugerí.
-Tú mandas, es tu cuarto. ¿Los quieres colocados por autor,  género…?
-No, que si no tardaríamos un año. Como pillemos.
-Perfecto.
Como él era más alto, se puso a colocar libros como un loco por las estanterías de arriba mientras que yo colocaba libros por las estanterías más bajas como si no hubiera mañana. Toda esta rapidez se debía a una apuesta que habíamos hecho. Finalmente, gané yo.
-Sospecho que te has dejado vencer…-dije, entrecerrando los ojos.
-Oh, no. Has ganado limpiamente, así que, como habíamos acordado… Haré lo que quieras.
-Hum… Ahora no se me ocurre nada, así que me lo guardo para cuando se me ocurra.
-Bien.
En ese momento, oí cerrarse la puerta de abajo.
-Creo que mis padres han vuelto. Me pregunto qué pensarán al verte aquí…
-Que soy un buen vecino, sin duda.
Reí.
-¿Cris? ¿Sigues dormida?-oí a mi madre.
-¡No, mamá! ¡Estoy muerta!
-Pues si estás muerta, ¿cómo es que hablas?
Entonces entró en la habitación, seguida de cerca por mi padre.
Sus ojos pasaron de Louis a mí, de mí a Louis, de Louis a la estantería colocada y de la estantería se quedaron fijos en Louis.
Hice las presentaciones.
-¡Oh! Entonces eres un buen vecino-le dijo mi padre.
Louis rió.
-Me gusta que lo digan.
-Bueno, pues seguir colocando y, si termináis con este cuarto, hay otros muchos más que podéis colocar, que nosotros nos vamos-dijo mi madre.
Mis padres me miraron con la esperanza de que preguntara adónde iban, pero cómo no me importaba en absoluto se quedaron con las ganas.
-Solos otra vez, tú y yo-le dije.
-Tú, yo y el mundo.
“Aw”, pensé. “No me importaría que no hubiese nada más”
Espera… ¿Qué?
Me estaba volviendo la clase de persona que siempre había odiado.
De repente, oí algo.
-¿Oyes eso?-le pregunté a Louis.
-¿El qué?
-Creo que viene de fuera.
Me asomé por la ventana.
-Eh, Louis. Creo que deberías mirar.
Louis asomó la cabeza.
-¡Eh, Harry! ¿Cómo tú por aquí? ¿No habías quedado con no sé quién?
-¡Eh, Louis! ¡Bah, al final no! ¿Qué haces tú ahí?
-Secuestrado. Pero… ¿y qué haces tú?
-Venía a decirle algo a Cris, pero creo que ella ya sabe lo que le voy a decir, ¿no? Tiene que ver con cierto trato.
-¡Oh!-dijo yo, fingiendo sorprenderme-¿En serio? Espera, que bajo.
Harry sonrió con suficiencia.
Louis se extrañó cuando me vio aparecer de nuevo en la habitación con un cubo de agua.
-¿Qué vas a…?
La respuesta le salió sola cuando volqué el cubo de agua sobre Harry, que quedó más empapado que como lo estuve yo en mi primera tarde en Londres.
-Por si el cubo de agua no te ha respondido, Harry, sea lo que sea lo que tengas que decirme la respuesta es un no más grande que el Buckingham Palace.
Acto seguido cerré la ventana y me dejé caer sobre la cama recién hecha.
Louis miraba a Harry a través de la ventana, mientras sonreía y negaba con la cabeza.
-Así aprenderá este chico que en esta vida no se puede tener todo.
Suspiré.
-¿Está bien él?-pregunté.
-Sobrevivirá, ¿por qué?
-Porque ahora me siento mal.
-No sientas compasión por Harry. Es de las peores cosas que puedes hacer.
Sonreí.
-Creo que me he pasado. Debería ir a disculparme.
Louis se encogió de hombros.
-Qué curiosa eres. Primero, le tiras al pobre chaval un cubo de agua y después quieres ir corriendo a disculparte. Bueno, pues ve, ve, pero, antes…¿Cómo estaba el agua? Habrás tenido, al menos, el detalle de echársela templada, ¿no?
-No… Se la eché fría.
-Vaya… Entonces, si vas a disculparte, ¿se acabó el colocar por hoy?
Asentí.
-Jo, pues me estaba divirtiendo de lo lindo.
-Eso tiene fácil solución. La próxima vez que vaya a colocar algo, te llamaré.
-¡Vale! Pero ahora vamos, vamos a que te disculpes antes Harry antes de que se nos muera de neumonía.
Rió al ver mi aterrorizada expresión.
Salimos corriendo de mi casa y entramos en la suya. Bueno, no entramos, nos quedamos en el porche, porque a él se le habían olvidado las llaves.
-Es que normalmente el que las lleva es Harry y como siempre solemos estar juntos…
Llamamos al timbre y bailamos la animada melodía de este.
Cuando Zayn nos abrió la puerta, se nos quedó mirando raro.
-Pero, ¿qué hacéis?
-¡Hola, Zayn!-dije yo, tomándome todas las confianzas del mundo y pasando dentro de la casa-¿Has visto a Harry?
-¿Y eso? ¿Cómo es que ahora le buscas?-dijo, entrecerrando los ojos.
-Es que Cris casi le mata tirándole un cubo de agua helada-explicó Louis.
-Eso podría explicar por qué ha venido hace unos instantes hecho una sopa. Ya decía yo que “he estado nadando en un charco” no era una explicación razonable…
-Bueno Zayn, que te me vas por las ramas, ¿le has visto o no?
-Sí, claro. Sube arriba y por ahí tiene que estar. Pero cuidado, puede que salga un Liam salvaje.
-Tranquilo, iré con cuidado.
Subí arriba y me quedé a cuadros al ver la cantidad de puertas que había. Ahora entendía cómo se había sentido Louis en mi casa. Los pasillos y las puertas eran algo peligroso, con lo que no se debía jugar (volvemos a mis queridas exageraciones).
Decidí abrir una, ya que todas estaban cerradas.
Abrí la que más cerca tenía y pegué un gritito al ver a Harry en calzoncillos despojándose de la mojada camiseta que se le pegaba al cuerpo.
Este, al oírme gritar, se dio la vuelta y me miró.
Volví a gritar y cerré la puerta.
Siendo consciente del ridículo que acababa de hacer, volví a abrir la puerta, con la diferencia de que esta vez entré.
-¿A ti nadie te ha enseñado a llamar a las puertas?-dijo Harry, mientras caminaba a mi lado en busca de su armario y me rozaba al pasar.
-¿Y a ti nadie te ha enseñado el significado de un no?
-No.
-Pues a mí tampoco.
Dejó de mirarme, abrió el armario y empezó a rebuscar en él.
Decidí relajarme y cambiar de actitud, puesto que había sido yo quién le había arrojado un cubo de agua helada y luego había entrado en su habitación y le había visto a medio vestir. Si hubiera sido al revés, él ya hubiera ido al campo de los quietos.
-Eh, Harry, mira… He venido en son de paz. Lamento haberte arrojado ese cubo.
-Más lo siento yo, que era quien estaba debajo.
Me mordí el labio para no reír.
-Pero la culpa es mía.-dijo él.
-¿Por qué?
Cogió una camiseta negra del grupo Ramones y se la puso.
-Yo sólo quería llevarme bien contigo, nada más.
-¿No pensaste que quizás tus métodos no eran los más acertados?
Él se giró, me miró y se encogió de hombros.
-Pero son los únicos métodos que conozco.
Dicha esta frase, el silencio se hizo entre nosotros.
-Métodos que, hasta ahora, no me habían fallado.-dijo él, dándome la espalda y volviendo a su armario.
-Pues tendrás que cambiarlos.-dije, y salí de la habitación.
Ya me había disculpado y no tenía nada más que hacer allí.
Bajé al salón y me los encontré allí, hablando.
Saludé a Liam y a Niall, a los cuales antes no había visto.
-Ya nos han contando lo que le has hecho a Harry. Eso le pasa por pesado. ¡Choca!-dijo Niall.
Sonreí, choqué y me senté en el sillón.
Lo que quedaba de mañana me la pasé peleando con Liam por el mando de la tele mientras Louis nos tiraba cojines, Niall corría en círculos alrededor del sillón y Zayn le pedía a gritos a Harry que bajara, pero este se negó.
-Jo, seguro que es por mi culpa…-dije yo-Pero no sé qué más quiere que haga, si ya me he disculpado.
-Bah, ni caso-dijo Liam.-Tú de Harry pasa.
Y entonces me quitó el mandó.
-¡Eh!-me quejé.
-Aquí el mando es mío, se siente.
-Me vengaré-dije, mirándole mal.
-¿Tú y cuántos más?
-Yo y… ¡Zayn!
-¿Eh?-dijo este, sacando la cabeza de debajo del sillón.-Que no me he enterado.
-Tú di que sí.
-Vale…Sí.
-¡Ja! Toma esa Liam, a ver cómo te la comes.
-Pues… Mientras que no sea con cuchara, me da igual.
Mis intentos por intimidar a Liam fueron infructuosos.
Vimos bajar las escaleras a Harry y entrar a la cocina.
-¿Adónde va?-pregunté.
-Irá a hacer la comida.
Yo miré a Louis sin terminar de entender del todo.
-Ah, pero… ¿Qué él sabe cocinar?
-Sin él, hubiéramos muerto de hambre hace mucho tiempo.
Me quedé pensativa.
-Iré a hablar con él.
Me levanté, fui a la cocina y me senté en la encimera, a una distancia prudencial de él, no fuera a ser que aún no me hubiera perdonado del todo y se le ocurriera darme un sartenazo o algo peor.
-Eh.-dije, al ver que él no se enteraba.
Se giró y me miró.
-¡Ah! Eres tú.
Y sonrió.
-¿A qué viene esa sonrisa?
-Oh, nada. Cosas.
-No, dímelo. Anda.
-Simplemente… Que veo que mi nueva técnica funciona. Paso de ti y vienes tú a mí.
Me bajé de la encimera y me encaré a él.
-¡No he venido a ti!
-¿Ah, no? Entonces… ¿A qué has venido a la cocina? No veo a nadie más aquí.-dijo, mirando alrededor.
No sabía qué decirle, puesto que verdaderamente había ido a hablar con él, pero era demasiado orgullosa para aceptarlo.
Harry sonrió.
-¿Ves? Tu silencio no es más que una afirmación sobre lo que te digo.
-¡Eres un maldito creído! ¿Lo sabes, no?
-Hum, puede.
-¡Pues estás muy equivocado si te piensas que yo me voy a dejar engañar por ti! ¡Hazte a la idea de que podrás tener a cualquier chica de este planeta menos a mí!
-¿Eso crees?
-¡Eso sé!
-¿Qué está pasando aquí?-dijo Louis, entrando en la cocina.
Al oír su voz no pude evitar volverme, mirarle y sonreír involuntariamente.
-Nada, Lou. Cris y yo hablábamos.
-¿Hablabais o gritabais?
-Ah, bueno, es que yo suelo hablar muy alto…-dije.-¡¿Ves lo que te digo?!
Los tres nos reímos, pero Harry y yo intercambiamos una mirada. Aquello no había acabado. Sólo era una pausa.
-Bueno… Pues es que estaba ahí con los otros tres, pero Niall se puso a mirar una revista y a hacer los test con Zayn y Liam no quita ojo de la tele así que dije ¡eh! Voy a venirme aquí con mis dos estupendos amigos que hablan alto…-dijo Louis apoyándose en la encimera.
-Yo… Será mejor que me vaya.-dije, mientras cruzaba una mirada con Harry-Tenéis que comer y mis padres se preguntarán por qué no estoy con el cuello roto en las escaleras o algo.
Louis hizo un puchero.
-Pero yo no quiero que te vayas.
El corazón me golpeó con fuerza en el pecho.
Sonreí.
-No siempre es lo que uno quiere. Voy a despedirme de los chicos… Si me hacen caso, claro.
-Verás cómo sí. A mí no porque me tienen muy visto, pero a ti no.
Volví al salón, seguida de Louis y me despedí.
-Cris, ¿tú y yo no teníamos algo pendiente?-dijo Niall.
-El caso es que últimamente tengo la sensación de que tengo deudas con todo el mundo… ¿Reconocer el terreno, verdad?
-¡Sí! ¿Qué te parece esta tarde?
-Espera que mire mi apretada agenda-cogí la revista que había estado ojeando él antes de las manos de Zayn, que exclamó un “¡Eh!” y pasé las páginas, fingiendo leerlas atentamente-Esta tarde la tengo libre, sí.
-Bien, entonces nos vemos esta tarde.
-Genial.
Me incliné y le di un beso en la mejilla.
-¡Eh!-dijo Liam-¡Qué reparten besos!
Louis empujó a Liam.
-¡Pues te pones a la cola, majo!
Yo reí.
-Pues ahora tú, por abusón, te quedas el último.
Liam le señaló con el dedo y se rió de él al más puro estilo Nelson.
Le besé en la mejilla a Liam y a Zayn, que se resistió, poniéndose la revista en la cara, pero al final no puedo escapar y ¡zas! Recibió a su destino en la mejilla.
-Bueno, pues te acompaño a la puerta-ofreció Louis.
-Oh, no hace falta. Sé dónde está-me puse de puntillas y le besé en la mejilla.
Cuando mis labios le rozaron la piel, una especie de descarga eléctrica se extendió por todo mi cuerpo y me dejó con una curiosa sensación en el estómago. Como si miles de pájaros alzaran el vuelo y yo pudiera alzarme con ellos.
-Bueno, me voy-dije, andando hacia la puerta.
-¡Adiós!
-¡Adiós!
Tenía la mano en el pomo de la puerta cuando oí una voz tras de mí.
-¿Te ibas sin despedirte?
Me giré con fastidio.
Parece que no podría irme en paz, sin luchar.
-Adiós, me voy. ¿Contento?
-No, la verdad.-dijo Harry.
-Pues para no saber el significado de “no”, lo usas mucho. ¿Sabes?
Abrí la puerta, pero él se apoyó en ella y la cerró.
-Harry, eres un pesado y a mí los pesados me pesan.
-No sería tan pesado si lo reconocieras de una vez.
-¿El qué?
-Que te gusto.
Me reí a carcajadas.
-Harry, ya te lo he dicho varias veces y ya no sé cómo hacerlo. Nos conocemos desde hace…¿un día, más o menos y ya piensas que estoy loquita por tus rizos? No sé cómo serán las chicas con las que te relacionas habitualmente, pero yo no soy cómo ellas. Y ahora, si me disculpas… Tengo gente que me reclama.
Intenté abrir la puerta, pero no pude.
-Pero, en cambio, conoces a Louis desde el mismo tiempo que a mí y… Vuestra relación es diferente.-Se cruzó de brazos-De hecho, diría que ahí hay algo. Lo hay, ¿verdad?-dijo, mirándome fijamente.
Esto que Harry me estaba diciendo era una soberbia tontería. Yo siempre había sido un alma libre y solitaria y la simple idea de… En fin.
-Yo no soy de nadie.-dije, secamente.
-Por ahora.
Dicho esto, se apartó de la puerta y se fue, dejándome a mí hecha un mar de dudas.




¡Bueno, gentecilla! Aquí el tercer capítulo de Forever Young. ¿Qué tal? ¿Os está gustando? Eso espero, si no, mataré una escoba (?) Dentro de poco, empezaremos a meter los personajes nuevos (dentro de poco por no decir ya mismo, puede que el capítulo siguiente), así que habrá que ir cerrando lo que son los papeles. ¿Habéis hecho ya vuestras apuestas? ¿Liam, Zayn, Harry, Niall o Louis? ¿Cuál es esta vez? :33 ¿Lo sabéis ya? ¡Ja! Si sois tan amables, (y queréis, claro) si eso, cuando comenteis pidiendo el siguiente (en el caso improbable de que alguien lo haga) podríais decirme quién creis que es, así yo podría saber si estoy escribiendo bien la novela o, si, por el contrario, no me está saliendo bien lo que quiero.
Muchas gracias. Bechitos.
Sinceramente vuestra,
Cris Bieber Horan Styles.

2 comentarios:

  1. Enserio, tu novela es adictiva, ¿Louis? ¿Harry? ¿Niall? ¿quién ganará su corazón al final? La verdad nunca antes me había pasado, pero con esta novela me gustaría que se quedará con Harry :P
    Siguieente pronto porfavor :)

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  2. No he parado de reirme en este capítulo, enserio. Por poco me muero de la risa, ya´me duele hasta la tripa de tanto reirme.

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