viernes, 18 de mayo de 2012

Capítulo 8


Abrí los ojos, pero no conseguí ver con claridad.
-Agr…-dije, mientras me llevaba una mano a la cabeza.
Me dolía a horrores. Quizá fuera porque no estaba acostumbrada a beber o quizá fuera por el tirón de pelos que Amber me había dado. Quizá fueran ambas cosas, quizá no fuera ninguna.
Pestañeé un par de veces con fuerza para enfocar.
¿Dónde estaba? Recordaba que Liam me estaba llevando… y poco más, por no decir nada.
¡Ah, eso era mi techo! Me incorporé rápidamente y vi que estaba tumbada en mi cama.
Me destapé y vi que aún llevaba puesta la falda y la camiseta, sin embargo, los tacones estaban a un lado de la cama.
Me incorporé y fui al baño.
Al mirarme al espejo, mi reflejo me reveló que estaba despeinada a más no poder y que todo el rímel se me había corrido por las mejillas y demás. Daba miedo. Más de lo que ya daba antes. Si tenía esa pinta… ¿Por qué nadie me lo había dicho cuándo me vieron? Quizá había estado llorando en sueños… Arg, eran demasiados quizás.
Abrí el grifo y me lavé la cara con agua bien fría. Después, me peiné a conciencia. Me deshice de mi ropa y me puse algo más cómodo. Aunque me sentía mejor, el dolor de cabeza aún no había amainado y sentía como si alguien me estuviera dando martillazos en ella.
Bajé las escaleras, buscando a alguien con vida en aquella casa.
Encontré a mis padres, únicos seres vivos en la casa aparte de mí, en la cocina, conversando. ¿Para qué teníamos entonces un salón?
-Hola-dije, con la voz ronca, mientras me dejaba caer en uno de los taburetes, apoyaba los codos en la mesa y escondía la cara tras las manos.
-¡Buenos días! O buenas tardes, ya…-dijo mi padre-¿Qué horas son estas de levantarse? ¡Ya casi es hora de comer!
-No grites, papá, que me duele mucho la cabeza.
-Estuviste bebiendo, ¿a qué sí? ¡Ah, estos jóvenes! ¡No saben divertirse de otra manera! ¡Beben como si no hubiera mañana! ¡En mis tiempos…!
-¡Papá! Apenas bebí algo, un mísero vaso de no sé qué. ¿Es que simplemente no puede dolerme la cabeza? A ti te pasa y yo también soy humana, aunque no lo creas.
-Bueno, hija, ¿entonces cómo explicas que ayer un chico tuviera que traerte en brazos?
Resoplé.
-Estaba cansada. Fui a un concierto, fuimos a cenar, dimos una vuelta y después fuimos a una discoteca. Se ofreció para llevarme y yo no soy tonta, ¿sabes? Y ¡pof! Acabé por dormirme. No puedes latigarme por eso, ¿no?
-No, claro. Por eso no.
-De todas formas, gracias por esa confianza depositaba en mí. Yo creía que sabíais que yo no soy de esa manera.
-Ya.
-También tenemos que hablar de la considerable cantidad de chicos que están entrando últimamente en casa-dijo mi madre.
-¡Mamá! Son amigos. ¿Es que no puedo tenerlos? Antes te quejabas de que tenía pocos y ahora te quejas de que tengo muchos. No tienes término medio, má.
-¡Pero si yo no me quejo! Es más. El de ayer me cayó muy bien. Vino contigo en brazos e insistió en subirte él a la cama para no despertarte y, al final, entre él y yo conseguimos acostarte sin que lo notaras.
-¿Liam hizo eso? Guau. De todas formas, no me hubiera importado. Pobre chico…
-Y luego además, ayer o antes de ayer, vi también al chico alto, con rizos…
-Harry, má. Ese es Harry. Permíteme un consejo. Como mujer que eres, aléjate de él. Tsss, no preguntes-dije, cuando vi que iba a decir algo-A veces, es mejor no saber. Limítate a aceptar mi consejo.
Comimos y después subí a mi cuarto, a hacer tiempo hasta que fuera la hora de irme a la academia.
Me entretuve viendo algún que otro vídeo en Youtube de perros y gatos pegándose leches, caídas de bebés, algún que otro vídeo de música y le escribí a Rebe un mensaje, para que supiera que seguía viva. Bueno, más bien le escribí un señor mensaje, contándole todo lo que me había pasado, incluso lo de las descargas de Louis. Ya era hora de que se lo contara a alguien y quizá ella supiera la respuesta. ¡Oh, otra vez con los quizás! Malditos sean.
Cuando iba a ser la hora, apagué el portátil y cogí mi bolsa.
Metí algo de ropa, me la eché al hombro, me puse los cascos y con la canción de Keane “Silenced by the night” salí de casa.
El motivo de que hubiera cogido ropa era porque, después de la academia, tenía pensando ducharme allí e ir a hablar con Louis. No podía soportar recordar el modo en el que me miraba ayer. Tenía que haber una manera de arreglarlo.
Decidí cambiar de canción ya que, si seguía pensando en eso y escuchándola, acabaría llorando.
Maldita sea, venir a Londres me había vuelto una debilucha. Diablos.
I miss you, de Blink 182. ¿Pero es que el mundo estaba en mi contra o qué? ¡He dicho que no quería llorar! Pero la dejé, después de todo, me encantaba.
Entré en la academia y saludé a Kate con un movimiento de la cabeza.
Hoy no tenía ganas de hablar con nadie, ni siquiera de coger caramelos.
Entré en la clase y tiré mi bolsa a una esquina.
Cómo no, Amber estaba allí, con sus dos mejores amigas tontas de la muerte con ella.
Amber me miraba y tenía una enorme sonrisa en la cara.
Pues vale, allá ella si quería estar feliz.
Pero, al cabo de un rato, que me mirara tanto se me hizo molesto.
-Oye, si me miras tanto va a parecer que te gusto-le dije.
En ese momento, entró Bego por la puerta.
Amber rió.
-Tengo aspiraciones más altas, enana.
Yo me encogí de hombros.
-Dices que más altas, pero no me has negado que no sean de mi mismo género. No sabía esto de ti, Amber. ¡No podré ducharme si estás tú por aquí! ¡Qué pudor!
Todas rieron.
-¡Eh, qué no! ¡No te pienses cosas que no son!
-A mí no tienes que darme explicaciones, chica. Más que nada, porque no me importa.
-Déjala, Am-le dijo una de sus dos amigas-Es cortita y no sólo de estatura.
-Sí, es cierto-dijo ella, resignándose y dándome la espalda.
Yo me encogí de hombros mentalmente. Ya sabía yo que luchar contra mí era una batalla perdida. Me lo habían dicho mucho a lo largo de mi vida.
-¡Hola, Cris!-me saludó Bego, que hasta entonces no había tenido un momento para hablar-¿Qué pasa? ¿Es que no tuviste bastante con lo de ayer que hoy buscas más bronca? Menudas estás hecha-dijo, sonriendo.
Yo, por toda respuesta, la gruñí.
Al verla, se me había venido a la mente la imagen de ella y Harry bailando y, aunque desconocía el motivo, estaba molesta. Bastante.
-¿Qué te pasa?-dijo ella.
-Nada.
-¿Seguro?
-Sí.
Iba a decir algo más, pero en ese momento entró un hombre alto, esbelto, con el cabello castaño claro corto, ojos azules y barba de varios días bien arreglada por la puerta y no lo dijo.
No me hizo falta el codazo que me dio ni que me susurrase que era Jared para que yo lo supiera.
Saludó a todas las chicas y después su vista se quedó fijada en mí.
Él me miró a mí, yo le devolví la mirada y nadie decía nada. ¿Qué? ¿Es que estábamos echando un serio?
Entonces, él se río.
-Tú debes de ser Cris.
-Vaya, sí que es grande mi fama que mi nombre ha llegado a tus oídos.-le dije.-Incluso sabes cómo he de ser llamada. Bien, me gusta. Y tú debes de ser Jared, el mítico profesor.
-Bueno, tanto como mítico… Pero sí, soy yo. He hablado con Alice de ti.
-Oh. Bien, espero.
Que guay era que dos personas hablaran de ti a tus espaldas. No, en serio. Cuando eran dos personas como Alice y Jared molaba.
Él río.
-Claro. Ella me dijo que eres bastante buena y eso quiero verlo yo. Si es así, creo que entonces tengo grandes planes para ti.
-Excelente.
Empezamos calentando quince minutos con una canción extraña que él nos puso.
Esta vez en de esconderme atrás del todo me puse delante, al lado de Amber. No era eso lo que buscaba, claro, sino estar más cerca de Jared, pero ella fue quien se puso a mi lado y no yo en el suyo.
-Bueno-dijo Jared una vez acabado el calentamiento-Sé que estáis haciendo Marry the night con Alice, pero conmigo trabajaréis Got 2 love U de Sean Paul.
Sonreí, dando mi aprobación.
Aquella canción me gustaba.
Lo que no pensé es que Amber y yo nos acabaríamos picando. Si yo hacía esto, ella tenía que hacerlo mejor y viceversa.
Jared, cuando veía esto, asentía con la cabeza. ¿Por qué? No sé. Yo no estaba en su mente.
Cuando nos dejó descansar, yo fui a sentarme en las colchonetas, como ya era un hábito y Bego no tardó en acompañarme.
-Me has abandonado atrás para irte con Amber, traidora-me dijo, cosa que me hizo reírme.
-Vaya, y yo que pensé que había sido un abandono sutil… Veo que no.
Decidí seguirla hablando. Después de todo, dos no bailan si uno no quiere y, bueno… Espera. Esa sería una razón para no continuar hablándola.
-Voy a ir ahora a hablar con Louis. Por lo de ayer, claro.
-Ah. Haces bien.
-Sí.
Tuvimos que seguir, ya que el descanso se había acabado. Jared era un poco tacaño en lo que respectaba al descanso, claro, como él se limitaba a mirar…
-¡Bien, chicas! Basta por hoy. Habéis estado fantásticas. Y vosotras-dijo, mirándonos a Amber y a mí, que nos intentábamos fusilar la una a la otra con la mirada-Creo que… Nada. Mejor me espero para poder estar seguro. ¡Hasta mañana!
Cuando la mayoría de la gente se hubo ido, cogí mi bolsa y me encaminé a los baños.
-¿Adónde vas?-me preguntó Bego.
-¿Eh? ¡Ah! No puedo ir con esta pinta a ver a Louis-le dije, señalando las mayas y la camiseta que llevaba-Voy a ducharme.
-¡Ah, bueno! Yo tengo que hablar unas cosas con Kate, si prometes no tardar mucho, te espero fuera.
-Lo prometo, entonces.
Y lo prometido era deuda así que me di una ducha relámpago, con un secado aún más rápido y algo más presentable que antes salí y vi a Bego, sentada en una silla, esperándome.
-¿Nos vamos?-le pregunté.
Ella asintió.
Por el camino, fuimos hablando de lo que iba a decir a Louis porque, vale, iba muy dispuesta a hablar con él, pero no sabía qué decirle.
-No hay problema-dijo Bego-Te relajas, pones en blanco la mente… Y te pones a hablar.
-¿Y si digo tonterías?
-Pues os reís, a ver qué vais a hacer.
Nos reímos las dos.
-Bueno, tengo que irme. Mi casa me llama-dijo, señalando su calle.
-¿Si? Pues qué buen oído tienes que yo no la oigo.
-Hahaha. ¿Me llamas luego y me cuentas qué tal te fue?
-Vale. Y si no te llamo, es que me he muerto.
-¡Dios no lo quiera! ¡Adiós!-dijo, cruzando la calle.
-¡Adiós!
Con paso rápido, me encaminé hasta el porche de la casa de los chicos y llamé al timbre.
Me balanceé sobre los pies mientras esperaba, al ritmo de la musiquilla de la que me había hecho ya fan.
Entonces, la puerta se abrió.
-¡Hola, Cris! ¿Qué tal? ¿A quién has pegado hoy?-me saludó Zayn, con una gran sonrisa que me hizo sonreír a mí involuntariamente.
-¡Eh, Zayn!-dije, chocando los cinco con él y entrando en el hall-A nadie, de momento. Pero si quieres puedes ser tú el primero…
-Creo que lo dejaré para otro día, si no te importa-dijo, cerrando la puerta tras de mí-Bueno, ¿qué te trae por aquí?
-Quería hablar con Louis por… Bueno, lo de ayer. Ya me entiendes.
-Ya, pues… Ahora mismo, no está. Es más, es que no hay nadie. Salvo yo. Estoy solito-dijo, remarcando el solito con una voz de pena, penita, pena.
-Oh, vaya… ¿Crees que puedo quedarme aquí contigo esperándole? Así, de paso, ya no estás tan solito y matamos dos pájaros de un tiro.
-¡Claro! Vamos al salón.
Fuimos al salón y tiré mi bolsa al lado del sillón, mientras yo me dejaba caer sobre él.
-¿Quieres algo de beber?-me ofreció.
-¿Cómo podría rechazar una oferta como esa?
-Lo de siempre, ¿no?
-¡Aw, Zayn! ¡Cómo me conoces!
Le oí reírse por el pasillo.
Al instante, apareció con dos Coca Colas.
He de decir que abrió la mía antes de pasarme la lata.
-¡Y encima recuerdas que no sé abrirlas! ¡Qué atento eres!
Él rió.
Bebí y dejé la lata sobre la mesa.
Después, me giré para mirarle, sentándome de lado.
Él se sentó igual y nuestras rodillas se rozaron.
A mí no me importó y parece ser que a él tampoco, así que así se quedaron.
-¿Puedo hacerte una pregunta?-dijo.
-¿Otra, aparte de esta? Bueno… Sí, puedes.
-¿Qué pasó exactamente para que te liaras a leches con Amber? Quiero decir… No tienes pinta de ser la clase de chicas que… Se pegan así porque sí. No sé si me entiendes.
-Sí, te entiendo. Pues… Es que ella me odia. Nada más verme ayer en la academia, que también va, de hecho, es la hija de la directora, me odió ipso facto y yo a ella, por lo que es mutuo y… Bueno, pues me dijo que me fuera y me enfadé.
-¿Te pegas sólo porque te dijo que te fueras? No me lo creo.
-Pues sí, fue por eso… Y porque Louis me dijo que era su ex novia.
-Eso ya me lo creo más.
-Y no sé… Se me juntaron muchas cosas, se me cruzaron los cables y ¡zas! Paliza. Así, sin más.
Zayn sonrió y negó con la cabeza.
-Recuerdo que te vimos bailando con Louis y, al rato, le vimos hablando con la chica esa y dijimos “Si Louis está ahí… ¿Dónde está Cris?” No vimos por ninguna parte a los tres tipos que te habían molestado antes y pensamos que podían estar haciéndolo en ese instante, así que nos remangamos todos las mangas y fuimos los cuatro, así, si había que darse de leches, pues se hace.
-¿Hubierais provocado un altercado por mí?
Él sonrió y me removió el pelo con una mano.
-Te hemos cogido, pequeña. Queríamos protegerte, pero… Vimos que no te hacía falta protección. Cuando nos acercamos, vimos que estabas hablando con Louis y, de repente, te lanzabas contra la rubia. Niall y yo nos quedamos de piedra, Liam gritó y Harry se llevó las manos a la cabeza y exclamó “¡Qué la mata!”. La verdad, no sé a quién de las dos se refería…
Los dos reímos.
-Y luego salió corriendo y agarró a Amber para apartarla de ti y, supongo, evitar que te matara, según él.
-¿Fue él?-pregunté.
-¿Es que no le viste?
-No… Estaba demasiada ocupada…Con mi presa.
-Ya, me di cuenta.
Nos reímos los dos.
-Y entonces, cuando acabó… Saliste corriendo. Y Niall fue tras de ti.
-Lo sé.
-Y ahí no sé qué más pasó.
-Nada. Me limité a… Desahogarme.
Durante estos últimos minutos de conversación había estado con la vista baja, mirando su brazo, que descansaba sobre su rodilla. Tenía la extraña sensación de que quería alargar el brazo y acariciarle. ¿Por qué?
Entonces, el brazo que estaba mirando se movió y, antes de que me diera cuenta, me rodeó, en un abrazo.
Tardé unos instantes en darme cuenta de que me estaba abrazando, pero cuando lo hice, le abracé a mi vez.
Entonces, la puerta de la casa se abrió y Louis entró al salón.
-¡Louis!-exclamé.
Salí de entre los brazos de Zayn y me levanté de un salto.
Él se limitó a mirarme, sin decir nada.
-He venido a hablar contigo.-le dije.
Pasaron unos minutos en silencio antes de que él respondiera.
-Pues lo siento, ahora no puedo. Tengo que irme. Sólo vine a por… Da igual, me voy.
E igual que entró, se fue, dando un portazo.
En mi cara se reflejaron los sentimientos que sentí en ese instante. Primero, el enfado. ¿Cómo se atrevía aquel individuo a tratarme a mí de esa manera? ¿Quién se creía? ¿Un payaso? Pues entonces creía bien. Luego, la tristeza. ¿Por qué había reaccionado así? ¿Por qué me miraba como si fuera tóxica y mi visión le repudiara?
Zayn se dio cuenta del gran conflicto interno que sentía y me cogió de la mano, dándome un apretón, como diciendo que él estaba allí para apoyarme.
-Zayn… ¿Puedo esperar un poco más contigo…Hasta que vuelva?
-Puedes quedarte el tiempo que quieras.
Me senté de nuevo en el sillón, a su lado, aunque no le solté la mano, ni lo hice en todo el rato que estuvimos hablando, que fue bastante. ¿Cómo soltar la mano que, cuando me perdía en mis recuerdos sobre lo sucedido con Louis, me daba un apretón y me devolvía a la realidad? No podía. Me había vuelto adicta a su contacto.
Hablamos mucho.
Nos hacíamos preguntas sobre nosotros, los otros, la familia, el mundo, la economía del mundo… De todo.
Zayn se miró el reloj.
-Vaya, ya casi es hora de cenar y estos no han vuelto…
-¿No sabes adónde se han ido?
-Pues no sé si se han ido con Annie o eso… No me hagas mucho caso, que yo no me entero de mucho. ¿Quieres ayudarme a hacer la cena? Y así, si quieres, te quedas a cenar con nosotros. O conmigo, en el caso de que nadie vuelva…
-¡Sí! ¡Sí quiero!
-¡Bien! Vamos a la cocina.
Aunque nos levantamos, no le solté la mano y fuimos agarrados a la cocina.
Para mí, eso era importante.
Soltarme significaría volver a recordar lo que no quería y Zayn me ayudaba a olvidar.
-Jo…¿Y ahora qué hacemos para cenar? ¡Esta gente, mira que es…! Nunca nadie cuenta conmigo.
-Uno, dos, tres, cuatro, cinco… ¡Cuenta conmigo, Zayn!
-No me refería a ese tipo de cuentas, pero…
Pero los dos nos reímos, que fue lo importante.
-¿Te gustan las fajitas?-me preguntó.
-Si te digo que nunca las he comido… ¿Pasará algo?
-No, nada, solo que te las haré probar.
-Ah, bien, pues no es que no me gusten, sino que no las probé.
-Eso cambiará hoy.
Mientras a mí me encargaba la misión de pelearme con la masa, él se puso a hacer no se qué cosa con una sartén.
-Y ese fue el día que Liam me hizo dormir en el felpudo.
-Jo, qué triste…
En ese momento, oí la puerta de la calle cerrarse.
-¡Gente!-dije, mientras salía con la fajita a medio cerrar.
-Sí, tío… ¡Cris!-dijo Niall-¿Qué haces aquí?
Levanté la fajita para que la vieran.
-Os hago la cena-dije, con voz inocente.
-¡Qué maja!
Les saludé a todos y fuimos a la cocina.
Zayn les contó lo sucedido con Louis, porque yo no quería ni pronunciar su nombre.
-¿Y Louis estuvo borde?-Harry y Niall se miraron-Es una faceta de Louis que no he conocido nunca.
-Pues yo sí-dije-Y no quieras hacerlo.
-No encuentro una explicación lógica para la reacción de Louis-dijo Harry.
-Bueno, Harry… Suelen decir que se piensa mejor con el estómago lleno, así que toma-dije, poniéndole un plato delante-Come y pensamos luego.
Cuando tuve entretenidos a Harry y a Niall con la comida, fui a darle las gracias a Liam.
-Jo, Liam, muchas gracias, que no hacía falta que me llevarás hasta mi cama, con que me hubieras dejado en el felpudo, yo hubiera dormido feliz.
-Pero si es que no fue nada, Cris. De verdad.
-Claro, Cris no puede dormir en el felpudo y Zayn si, ¿no?-dijo Zayn-Ya hablaremos tú y yo, Liam.
Hicimos a Harry recoger la mesa (es que perdió siete veces seguidas al piedra, papel o tijera. No sería por oportunidades, porque se las dimos) y nosotros nos fuimos a sentar al salón.
Yo me senté en el sillón y Zayn se sentó a mi lado, por lo que apoyé la cabeza en su hombro para ver la tele.
Harry y Liam se tumbaron en el otro sillón y Niall se tumbó cual largo era en el suelo.
-Niall, ¿no quieres sentarte en el sillón? Yo te dejo un hueco.-le ofrecí.
-Que no, que en el suelo estoy bien, no te preocupes por mí.
-Bueno, como quieras.
El tiempo pasaba, se hacía cada vez más tarde… Y Louis no volvía. Y, cada vez, el hombro de Zayn me parecía una almohada muy cómoda. Tanto, que me dormí.
Me empezaba a parecer al abuelo Simpson, durmiéndome en todos los sitios habidos y por haber.
Cuando abrí los ojos, me descubrí tumbada en el sillón del salón, con una manta echada por encima.
-¿Ya te estás despierta?-preguntó una voz tras de mí.
Me giré y vi a Zayn, tumbado en el otro sillón, con otra manta por encima.
-¿Me dormí? ¡Oh, cuánto lo siento!
-¿Pides perdón por dormirte? Eres muy curiosa.
-Pero… ¿Qué haces tú en el sillón, así…?
-Ah, bueno… Es que cuando te me dormiste encima, no quisimos despertarte, así que mandamos a Niall para que les dijera a tus padres que estabas aquí y yo no quería dejarte sola en el salón, así que me vine aquí a dormir contigo.
-Pero tú tenías tu cama… ¿Para qué rebajarte a dormir en un sillón? Gracias, de verdad. Supongo…
-No me las des, mujer. Ha sido una acampada divertida.
-¿Volvió…Volvió Louis?
Zayn asintió.
-Sí. Pero está en su cuarto. ¿Dormido, muerto? No lo sé.
-Cuando salga, hablaré con él. No podrá huir de mí eternamente.
-No, claro que no-dijo, bostezando-¿Desayunamos?
-¡Sí!
Involuntariamente, al levantarme, mi mano se deslizó hacia la suya y nuestros dedos se entrelazaron.
-¡Vamos!-dije, tirando de él hacia la cocina.
Cuando estábamos untando las tostadas, bajaron Niall y Harry.
-Hum… Me ha despertado el rico olor de las tostadas-dijo Niall.
-Toma, anda-dije, tendiéndole la que acababa de untar.
-¡Gracias, Cris!-dijo, mordiéndola.
Harry quiso morder la tostada que le había dado a Niall, pero este se dio cuenta y mordió la mano a Harry.
-¡Ah! La gatita me araña-dijo, mirándome-Y el perro Niall me muerde.
-¡Mascotas al poder!-gritó Niall y chocamos los cinco.
Cuando terminé, me despedí de ellos.
-Y si ves a Louis-le dije a Zayn-Le dices que, por favor, quiero hablar con él.
-Tranquila. Haré que hable contigo aunque tenga que ir a punta de pistola.
-Gracias.
Les besé en las mejillas a los tres desayunantes (¡incluso a Harry!) y me fui a casa.
Mis papás no me dijeron nada, aunque mamá me miraba un poco raro.
-Una única chica que se queda a dormir en casa de cinco chicos… Nada bueno, nada bueno puede ser eso…
-Mamá, ¿insinúas algo?
-¿Yo, hija? ¡Qué Dios me libre!
Decidí llamar a Bego.
-Jo, tía, y no pude hablar con él…¡Aunque con Zayn…!
Y se lo conté todo.
-Uyuyuyuyuyuy Cris, a ver qué va a pasar…
-Ay, no, no sé… Hablamos luego. Mi padre acaba por caerse por vigésima vez seguida por la escalera. ¡Ya no sé qué hacer para evitar que se caiga!
-¡Vale! ¡Adiós!
En la academia, quitando a Amber, todo fue bien. Bailamos con Jared (bueno, con Jared no, bajo la vista de Jared, sí), que no hacía más que asentir con la cabeza cuando nos miraba.
Algo tramaba este hombre y a mí no me lo iba a negar.
-¡Bueno…! Pues hasta el lunes, nada-dijo Bego, mientras recogíamos nuestras cosas.-A menos, claro está que vengas los viernes. Yo a veces vengo. Ya sabes, puedes practicar sin que nadie te moleste.
-Sí, haha.
Cuando salimos de la academia, Bego me dio un codazo.
-Tía, mira.
-¿Qué? Que estoy mirando el suelo, déjame.
-¡Tía, que Louis está ahí!
Levanté tan rápido la cabeza que el cuello me crujió.
Au.
Pero era cierto.
Louis estaba ahí, esperando.
¡Zayn había cumplido su promesa! Bendito fuera.
Me acerqué rápidamente a él, pero cuando abrí los labios para pronunciar su nombre, otros labios lo hicieron por mí.
-¡Louis! ¡Has venido, tal y como me dijiste ayer!
De repente, Amber se me adelantó y se tiró a los brazos de Louis, que la abrazó.
Yo me quedé de piedra, clavada en mi sitio.
Detrás de mí, oí a Bego ahogar una exclamación.
-Sí-dijo Louis-Aquí estoy.
Y la besó.
Y yo mientras ahí, de pie, con las lágrimas agolpándose en mis ojos, mordiéndome el labio para no gritar y los puños apretados.
Los dos me miraron.
-Bueno… Ahora vete con Zayn, ¿no?-me dijo Louis.
Entonces, los dos se dieron la vuelta y, cogidos de la mano, echaron a andar, dándome la espalda.
Yo les seguí con la mirada, mientras una lágrima involuntaria me caía por la mejilla.
Amber se giró, me sacó la lengua y, después, me enseñó su dedo corazón.
Después, Louis y ella desaparecieron por una esquina de la calle.
Me sequé con el dorso de la mano la lágrima de la mejilla.
No.
Llorar estaba prohibido.
Esa no era yo.
-Eh, Cris…-dijo Bego.
-Déjame, por favor.
Y eché a andar rápidamente por la calle.
Sabía adónde tenía que ir.
Sabía lo que tenía que hacer.
Llamé al timbre, pero esta vez no bailé el ritmo pegadizo del timbre.
Niall me abrió, aunque no estaba mirando al frente, sino hacia atrás.
-¡No, Zayn, tío! ¡Yo no…!
Entonces entré corriendo como una exhalación en el hall y me tiré contra su pecho como si en él hubiera un cartel que pusiera “¡Tírate aquí! Es divertido y, además, te pagamos”.
Y, cuando le hube rodeado con mis brazos, rompí a llorar desconsoladamente.
-¿Cris?-Preguntó-¿Qué te pasa? ¿Estás bien?
Me intentó apartar para mirarme a la cara, pero contra más tiraba, con más fuerza me sujetaba yo a él.
-¿Niall? ¿Qué pasa? ¡Cris! ¿Qué la pasa?
Oh, no.
No quería que Harry me viera llorar. Harry no, por favor.
-No sé. Nada más abrir la puerta, se ha tirado contra mí y se ha echado a llorar.
-¿Qué pasa? ¿Qué ocurre?
Liam y Zayn entraron en escena.
Cada uno preguntaba, pero yo no respondía.
Solo lloraba y me ahogaba contra el pecho de Niall.
-Vamos al salón.-sugirió Liam.
Nos sentamos en el sillón.
Yo no apartaba la cara del pecho de Niall.
Me escondía, para que no me vieran.
Alguien me tocaba el pelo.
Niall no podía ser, porque me estaba abrazando con ambos brazos.
Sí, creo que era Harry, que me acariciaba.
Pasaba su mano desde arriba de mi cabeza hasta el final de mi pelo, y volvía a empezar.
Y Zayn debía ser quien me daba la mano, por lo que estaría detrás de Niall.
-Pero… ¿qué ha pasado?-insistió Liam.
-No sé… Dejemos que se calme y luego nos lo contará… Si quiere-dijo Zayn.
-Seguro que ha sido por la Amber esa-dijo Harry-Dios, qué asco me da. Si le está haciendo la vida imposible, por mucho afecto que Louis le tenga, va a tener que responder ante mí.
Oír hablar a Harry de esa manera me hizo calmarme un poco y separarme de Niall, básicamente, para coger un poco de aire.
-Toma-dijo este, pasándome un pañuelo.-Espera-dijo, alzándome la barbilla-¿Qué te ha pasado en el labio?
-¿Te ha pegado otra vez esa…?-dijo Harry.
-No, no-dije, negando la cabeza-Me he mordido yo.
Me dejaron mi tiempo para que tranquilizara.
Y, después, les conté lo que Louis me había dicho y lo que Amber había hecho.
-Así que… Supongo que están juntos.-dije, finalizando mi relato.
-Ánimo, Cris-dijo Niall-No se acaba el mundo por esto.
-Sí, pasa de Louis. Todos lo hacemos.
-Pero… Pero… Yo… No puedo. No entendéis.
No más descargas.
Sin Louis, no volvería a sentirlas.
-Ven, anda-dijo Niall, cogiéndome de la mano-Vamos afuera a que te dé un poco el aire.
Los dos nos sentamos en las escaleritas de la parte de atrás de la casa.
-Siento haberos asustado de la manera en la que lo he hecho-me disculpé.
-No te preocupes. ¿Me disculpas un momento? Voy al baño.
-Claro.
Se levantó y se fue.
Cerré los ojos mientras dejaba que el viento moviera mi pelo.
Había sido una tonta. Y había reaccionado como tal.
Esto no estaba bien.
Volvió y me pasó el brazo por los hombros, como antes, y me atrajo hacia su pecho, donde yo antes había estado descansando la cabeza.
-Lo que hemos tenido que pasar, pero al final estás entre mis brazos, ¿eh?-dijo, bromeando.
Abrí los ojos y le miré a la cara.
Era Harry.
Le pegué un manotazo en el hombro mientras sonreía.
-¿Tú qué haces aquí? ¿Y Niall?
-Se ha perdido. Ahora vuelve. Está hablando con Zayn, que no sabe qué canal poner en la tele.
-Ah, vale.
-¿Estás bien?
Le miré.
-Acabo de entrar por tu puerta llorando como si me hubieran matado, obvio no estoy bien, Harry.
-¿Hay algo que yo pueda hacer?
Me le quedé mirando a los ojos.
-No, a no ser que quieras ir a la cárcel.
-De sobra es sabido que los famosos no vamos a la cárcel. Pagamos una multa y listo. ¿Qué quieres que haga?
Yo estaba recordando la manera de Louis de decirme que me fuera con Zayn, la burla de Amber, la manera en la que Louis me miró ayer, su cara de decepción, su beso…
Le miré con los ojos anegados en lágrimas.
-Solo que me abraces.
Sonrió.
Y lo hizo.
Más tarde, en mi casa…
Me encerré en mi cuarto y me tumbé en la cama.
En la mesilla de noche estaba el cd que Louis me regaló.
Lo cogí y lo puse en el reproductor que estaba al lado mío.
¿Escuchar su voz me haría algún bien? No, desde luego.
Pero quizá pudiesen borrar de mi memoria las últimas palabras que me dirigió, que me estaban matando.
Escuché el disco como tres veces enteras antes de dormirme y la única conclusión que saqué fue… Que me encantó.
Sobre todo una parte en la que Harry decía “cause I can love you more tan this”.
-Mamá, no quiero ir más a bailar.
-¿Por qué?
-Porque es aburrido.
No, en realidad no quería ir porque allí estaría Amber y Louis la esperaría a la salida, habría más besitos y mimitos y a mí me tocaría aguantarlos.
-Mentirosa. Vamos, ¿qué te pasa con el baile?
-Nada, mamá. Solo te estaba poniendo a prueba.
Decidí ir, porque como era viernes, podría bailar y disponer de una sala para mí sola. Quizá eso me calmara un poco… O quizá no. ¡Malditos quizás!
Fui y saludé a Kate.
-He venido a hacer un poco el moñas-le dije.
Ella rió y me dijo que podía usar la clase de siempre, que estaba disponible.
Dejé mi bolsa a un lado, con mi cd entre las manos, lo puse y me puse a bailar mis canciones.
Las canciones movidas, rápidas, me hacían el favor de no dejarme pensar, sólo podía pensar en moverme y así me evadía.
Me fue bastante bien durante una hora, más o menos, pero entonces, el caprichoso modo aleatorio quiso que sonara “Somebody that I used to know” de Gotye.
But you didn´t have to cut me off
Make out like it never happened
And that we were nothing.
And I don’t even need your love
But you treat me like a stranger
And that feels so rough.”
[Pero no hacía falta que me aislaras
Hacer como si esto nunca hubiese sucedido
Y que no fuéramos nada.
Y ya ni siquiera necesito tu amor
Pero me tratas como un desconocido
Y eso se siente tan áspero]
Me dejé caer en el suelo y escondí la cara entre las rodillas, intentando esconder las tímidas lágrimas que me bailaban por las mejillas.
¡Aquella canción tenía tanta razón!
But you treat me like a stranger
And that feels so rough.
Now you´re somebody that I used to know”.
Levanté la cabeza para secarme las mejillas y, entonces, en el espejo, le vi.
-¿Harry?-dije, girándome para mirarle.
Él entró.
-¿Qué haces espiándome?-le dije.
-No te estaba espiando. Sólo miraba cómo bailabas.
-¿Cuánto tiempo llevas ahí?
-Hum… Digamos que… Todo el tiempo. Se te veía bien, bailando, digo.
-Ah, sí…
-Hasta que te has sentado en el suelo y te has echado a llorar. Eso no me ha gustado mucho.
-Lo siento.-dije, apagando la música y guardando el cd.-¿Y Louis?
-Por ahí… Con su súper novia. No me gusta nada.
-¿Qué? Creí que te gustaban todas las chicas.
-Eh, no. Una cosa es que a todas las chicas les guste yo y otra muy distinta es que a mí me gusten todas.
-Hola, soy Harry Styles y mi ego es más grande que todo el Reino Unido y mitad de Europa.
Él río.
-Puede. Bueno, pero vamos.
-¿Adónde?
-Tú vienes conmigo.
-¿Y si me resisto?
-Te meto en un bolsillo y te llevo, ya ves tú qué problema.
-Bueno… Vale, está bien.
-Así me gusta.
Los dos abandonamos la clase y salimos de la academia.
-¿Cómo has conseguido entrar?-le pregunté.
-Fácil. No tuve más que hablar con la chica que estaba en recepción. Que maja era.
-Seguro que la engatusaste con tu movimiento de colocarte los rizos con la mano…
-Premio.
Puse los ojos en blanco.
Sacó unas llaves, abrió un coche y me sostuvo una puerta.
-Bueno, sube.
-¿Adónde me llevas?
-Secreto.
-¿Adónde?
-A un lugar que te vendrá bien. Confía en mí.
-¿Y por qué no vienen los demás?
-Porque yo no quise y porque no hace falta, vamos, sube.
-Está bien…
Los dos subimos y él arrancó.
-No sabía que sabías conducir.
-Soy una caja de sorpresas, babe.
-Vale.
Me puse a mirar por la ventanilla y, entonces los vi.
Cogidos de la mano.
Harry también los vio y oyó el grito ahogado que proferí.
-Ahora verás.-me dijo.
Cuando nos acercamos con el coche, los pitó, cosa que les asustó.
Los dos nos reíamos a más no poder.
-Gracias-le dije-Lo necesitaba.
-Un placer. Y ahora, vamos, los dos.
-¿De verdad no me vas a decir adónde me secuestras?
-Entonces no sería un secuestro.
-Jo…
Y me puse a tararear “Somebody that I used to know” y Harry me siguió.

Bueno, queridos lectores. Aquí estoy de nuevo con otro de mis capítulos. Quería decir varias cosas. Primero, bastante gente lee la novela y solo dos o tres personas comentan. Yo me pasa como cinco horas escribiendo cada capítulo para luego ningún comentario o un "¡Buen bien! Siguiente". Nada. Por favor, que se note que trabajo y gasto mi tiempo para algo. ¡Manifestaos cuando leáis el capítulo! Y, si no, puede que un día se me crucen los cables y adiós novela. Segundo, demasiada gente me ha pedido salir en la novela y no me acuerdo de todas. Así que, por favor, si comentáis y queréis salir, me lo ponéis en el comentario y así podré saber cuánta gente hay. Si no eres seleccionada, no pasa nada. Tengo más ideas para más novelas y, de todas formas, aun queda la novela de los vampiros (1D).
Bechitos y hasta más ver (o leer)
Cris Bieber Horan Styles.

3 comentarios:

  1. me ha encantado! mataria al Louis ( mentira no podria) y al Harry me lo como! es tan bdfhjxfnc jaja me ha encantado, me emociono cuando veo que as subido un nuevo capitulo :D espero que la sigas pronto ;) mucho besoos!

    ResponderEliminar
  2. Me encanta tu novela, pero eso ya te lo he dicho jajaja Dios... Me encanta Harry, QUIERO A HARRY EN MI VIDA A LA VOZ DE YA jajaja Vale, ya paro... Pues nada que seguiré leyendo tu novela. Un besito :)

    ResponderEliminar
  3. Hoooolaaaaaaa soy nueva lectoraaa!!!! Oh por dios te juro que me encantaaa la noveee!!! La amooooooo!!!!!!!! Harry louis niall liam zayn agdjbdjbabsgetvrkcbsindidndinddkndkdnd eres grosa!!! :)

    ResponderEliminar