sábado, 19 de mayo de 2012

Capítulo 9


-¿Se puede saber adónde me has traído, Harry?
-Baja, anda.
-¿Por qué me has traído a en medio de ningún sitio?
-No he hecho eso, vamos, baja.
Puse los ojos en blanco.
-Está bien.
Bajé y me apoyé en el coche, con las manos detrás de la espalda.
Harry se peleó con el maletero, sacó una bolsa y se colocó a mi lado.
-Bueno, vamos.
-Pero… ¿adónde? Sólo hay árboles.
-Qué raro es que solo haya árboles en un parque, ¿verdad?
-Vale, no tienes por qué ser sarcástico conmigo.
-Que delicada eres.
Le bufé y le pegué un manotazo.
-Echaba de menos esa agresividad contra mí.-dijo.
-¿Si? ¿Quieres ver cuánto de agresiva puedo ser?-dije, haciendo crujir los nudillos.
-Creo que ya lo comprobé el otro día.
-Bien.
Mientras le seguía a través de un interminable césped (¿dónde me habría traído el chico este?) me dediqué a mirar a las personas que estaban tumbadas en el césped, tomando el poco sol que había, otras hacían footing o jugaban al fútbol y otras se tiraban un frisbee.
-¡Frisbee!-dije, tirando del brazo de Harry, apartándolo de la trayectoria del aparato volador no identificado que casi se estampa contra su cabeza.
-Ya es la segunda vez que me salvas de algo así.
-No sé por qué diantres te empeñas en poner la cabeza en la trayectoria de objetos voladores.
-Porque sé que tú me salvarás de ellos.
-¿Y cuándo yo no esté para salvarte, qué pasará?
-Que me darán y moriré.
-Anda, dramático-dije, agachándome para coger el frisbee que no estaba muy lejos de mí.
Un chico me hacía signos con la mano para que se lo lanzase.
Lo hice, pero se me desvió unos metros y le dio a un abuelo en la nuca, haciendo que se la cayera la dentadura postiza.
-¡Ala!-dijo Harry, a mi lado-Qué agresividad con el pobre abuelo…
-¡Cállate! ¡Ha sido un accidente!
Por suerte, al abuelo le dio por reírse y me perdonó, aunque le dijo a Harry que vigilase a su hermanita pequeña, que, con esa precisión, podría ser campeona olímpica de lanzamiento de disco.
-Se ha pensando que soy tu hermana pequeña…-le dije, cuando nos alejamos.
-Sí, haha.
-¿En qué se habrá basado? Si tú y yo no nos parecemos en nada.
-Eso es cierto. Yo soy más guapo, me mires por dónde me mires.
-Claro que eres más guapo que yo, dado que yo, en todo caso sería “guapa”. No me cambies el género, anda.
Él rió.
-Supongo que ha visto el color del pelo, los rizos y ha sumado dos más dos.-dijo.
-Pues ha sumado erróneamente. ¡Bueno, olvidemos al abuelo! ¿A qué me has traído aquí? Aún no me lo has dicho.
-Ni lo voy a hacer.
-Jo…
-No mujer, es broma. Anda, vamos a sentarnos.
-¿Dónde? ¿En el césped? ¿Quieres que me manche?
-Preví esto-dijo, metiendo la mano en la bolsa y sacando un mantel-Y vine preparado.
Lo extendió en el suelo y se sentó sobre él.
Yo me le quedé mirando con los brazos cruzados.
-Venga, ¿a qué esperas?-dijo, dando con la mano unas palmadas a su lado-No voy a cobrarte.
Resoplé y me senté a su lado.
Él se giró y se puso a rebuscar en la bolsa. Después, sacó dos latas de Coca Cola, abrió una y me la tendió.
-Guau, veo que sabes que no sé abrirlas.
-Digamos que he investigado sobre ti.
-¿Me has buscado en Wikipedia?
-Sí. No estabas, pero yo sí.
-¿Y qué quieres decirme con eso? ¿Quieres darme envidia?
Me miró.
-¿Por qué siempre estás tan…?
-¿Tan, cómo?
-Todo te lo tomas como si te estuviera atacando.
-Ah, ¿es que no lo haces?
-No, claro.
-Vaya, no me estás atacando… ¡Mi vida es una mentira!
Rió.
Me rodeé las rodillas con los brazos y apoyé la barbilla sobre las rodillas.
Pasaron unos minutos en silencio, en los cuales los dos miramos como el mismo chico de antes corría tras el frisbee, no veía el árbol y se daba la leche de su vida.
-Louis y yo nos hemos peleado-dijo Harry, de pronto.
-¿Qué? ¿Por qué?
-¿Acaso no es obvio?
-¿Por mí?
Asintió.
-Ya que no hablaba contigo, fui yo a ver qué pasaba y que me explicara la situación.
-¿Y? ¿Qué te dijo?
-Que le dejáramos en paz. Tú, yo… Todos.
-No entiendo qué mierdas le pasa.
-Amber, eso es lo que le pasa. Cuando dije que no me caía bien, no era solo por ti. Cuando ella y él estuvieron juntos, Louis no acabó muy bien.
-¿Por qué? ¿Qué pasó?
-Él… Estaba muy emocionado con ella y parecía que ella con él, pero… Le engañó.
-¿Qué?
-Louis lo pasó bastante mal, desde luego y ahora…
El frisbee cayó a mis pies y los dos nos lo quedamos mirando.
-Excuse me-dijo el chico de antes-But the frisbee wants to go with you.
-Don´t worry.
-Do you wanna play with it?
Miré a Harry.
-¿Jugamos?-le pregunté.
Él sonrió.
-Nada de darme en la cabeza, ¿eh?
-Lo intentaré, pero con ese melón que tienes, va a ser difícil.
-¡Eh!
Al final nos echamos unas risas con el chico frisbee y sus amigos.
Cuando me cansé le dije que no quería jugar más y me fui a sentar al mantel.
Harry no tardó en acompañarme, después de despedirse de las amigas del chico Frisbee.
-¿Qué?-le dije cuando se sentó a mi lado-¿Cuántos números de teléfono has conseguido?
-¿Yo? ¿Por quién me tomas?
-Harry…
-Tengo cinco-dijo, pasándome varios papelitos.
-No está mal, cinco de siete. ¿Qué ha pasado con las otras dos?
-Se han hecho las estrechas, como tú.
-Son chicas listas. No se dejan engañar por unos ojos bonitos y unos rizos.
-Vaya, no sabía que pensaras eso de mis ojos.
-Harry…
Él río.
Me tumbé en el mantel y me quedé mirando las nubes del cielo.
Echaba de menos mi vida en Madrid, aunque ni loca me volvería ahora allí.
Sentí que Harry también se tumbaba y apoyaba la cabeza en mi tripa.
-Tú ¿qué haces usándome como almohada?
-¿Molesto?
-No, pero…
-Pues entonces.
Alargué la mano y comencé a tocarle el pelo.
-Tú, ¿qué haces tocándome el pelo?
-¿Molesto?
-No, pero…
-Pues entonces-dije.
Entonces, la mano de Harry se acercó a mi cara.
-¿Un caramelo de Coca Cola?
-Sí-dije, y me lo guardé para luego-¿Cómo lo has…?
-Cuando hablé con la recepcionista, no solo fui a preguntarle por ti. Vi los caramelos en el cenicero y aproveché la oportunidad.
-Menudo estás hecho tú…
Llevábamos un rato así, sin hablar, cada uno pensando en lo suyo, cuando una gota me cayó en la mejilla.
-Harry.
-¿Hum?
-Creo que llueve.
-No, a mí no me caído ninguna gota.
Dicho esto, empezó a caer como si hubieran abierto el grifo celestial.
Los dos nos levantamos a toda prisa.
-¡Nos vamos a empapar!-le dije.
-¿Y si nos echamos el mantel por encima?
Lo hicimos, pero no dio mucho resultado.
Nos empapamos aún más.
Lo guardó sin miramientos en la bolsa.
Llovía tanto que apenas nos distinguíamos las facciones con la densa cortina de lluvia que caía.
-¡Vamos!-me dijo, tendiéndome la mano.
Yo le miré a los ojos, le cogí la mano y entrelacé mis dedos con los suyos.
Y los dos echamos a correr bajo la lluvia, sorteando árboles y personas.
Yo, por lo absurdo de la situación, reí y le hice reír a él también.
Al final, conseguimos llegar al coche.
Yo me puse a dar vueltas sobre mí misma bajo la lluvia, mientras cantaba.
-¿Qué haces?-me dijo Harry, sonriendo.
Yo le miré divertida.
Sus rizos, pasados por agua, habían cogido una apariencia extraña y tenía el flequillo pegado en la frente.
-No se debería huir de la lluvia, sino bailar bajo ella.
-¿Quieres bailar?
-Sí.
Me cogió un brazo y lo pasó por su cintura, después, entrelazó sus dedos con los míos. Cuando yo le tuve agarrado, él me agarro a mí y comenzamos a girar.
Qué escena.
Dos chicos, bajo un aguacero de lluvia, al lado de un coche, bailando, dando vueltas y riendo como unos tontos.
Pero, ¿qué estaba haciendo con mi vida? Y ¿qué estaba haciendo con Harry? Ya lo había dicho hace tiempo.
Yo no era una pieza de sus juegos, como bien habría dicho el amigo Peeta.
Entonces, el estrépito de un trueno me asustó.
-¿Nos vamos ya?-dijo él.
-Sí, vamos.
Subimos al coche hechos una sopa y emprendimos el regreso a casa.
Fui todo el camino de brazos cruzados, pensando por qué me había comportado como lo había hecho con Harry… Y por qué me sentía tan bien y contenta en aquellos momentos.
Le di un beso en la mejilla antes de entrar en mi casa.
Entré y lo primero que hice fue cambiarme de ropa y secarme el pelo.
Me puse el pijama y me senté en la cama, mirando por la ventana, viendo llover.
La lluvia me recordó al baile que me había echado con Harry y lo que él me dijo, después, en el coche.
-¿Te lo has pasado bien?
-Sí, haha. Gracias por esta tarde.
-De nada. Solo quería… Solo quería verte feliz otra vez. Y pensé que, apartándote de aquí, lo conseguiría.
-Y lo has hecho.
-En parte. Cuando volvamos a casa… ¿Volverás a estar igual?
-Espero que no… Si no, esto no habría servido para nada.
Bajé a cenar.
Les conté a mis padres lo que había hecho aquella tarde.
-¡Aw! ¡Qué romántico!-exclamó mi madre.
Me atraganté con la sopa que estaba comiendo.
-¿Qué?
-Hija mía… No nos lo vas a ocultar más. Pasas demasiado tiempo con esos chicos. Por algo será.
No la contesté.
Decidí llamar a Bego.
Lo primero de todo, me disculpé con ella por lo sucedido.
-No sé que me pasó, de verdad. De verdad lo siento.
-Bueno, no te preocupes. Cualquiera se habría puesto así viendo… Eso.
-No quiero ni recordarlo. ¿Tienes algo que hacer mañana?
-Sí. Vivir. Aparte de eso, no, ¿por qué?
-¿Te apetece ir de compras? Ya sabes. Tarde de chicas.
-¡Claro!
-Oye, ¿y si llamamos también a Annie? Hace días que no la vemos.
-Claro, yo me encargo.
-Gracias.
Eso era lo que necesitaba.
Un día lejos de ellos. De los cinco.
Necesitaba tiempo para pensar.
Por la noche, tumbada en mi cama, abrazando un cojín y mirando hacia la ventana, donde aún llovía, me di cuenta de que echaba de menos a Niall.
¿Por qué?
Ni idea.
Pero ahora no podía ir a verle, por lo que me puse la grabación de su voz en los cascos y, escuchándole, me quedé dormida.
Al día siguiente, por la tarde, quedamos las tres en la parada del autobús, que estaba al acabar la calle.
-Annie are you ok? Are you ok? Are you ok Annie?-la canté a modo de saludo, usando la mítica Smooth Criminal de Michael Jackson.
-Sí, haha. Estoy ok, ¿y tú?
-Bueno… Dejémoslo en que estoy.
Subimos al bus y nos fuimos al centro comercial.
Nunca me había gustado mucho ir de compras, pero ese día lo que quería era hacer algo diferente que me despejara la mente.
Entramos en varias tiendas, donde me compré varias camisetas, unos vaqueros e, incluso, una pulsera que ponía “Believe”.
Estaba mirando unas camisetas con logos, que me encantaban, cuando, detrás del estante, salió Amber.
Las dos nos quedamos mirando, sin saber qué decir.
Si ella estaba aquí, Louis estaría cerca.
-Eh-dijo ella, sonriendo.
-Olvídame.-dije, dándome la vuelta y desapareciendo.
Pero bueno, ¿por qué donde yo iba ella también? ¿Acaso me seguía?
La dejé atrás y me puse a mirar unos vaqueros con la bandera de Estados Unidos iguales a los que me había comprado, por hacer algo lejos de ella.
La vi meterse en el probador con unas de las camisetas que yo había estado mirando antes y algún que otro pantalón.
Entonces, alguien me tocó el hombro y me sobresalté.
Pero me sobresalté aún más al girarme y ver que era Louis el que me había tocado.
-¿Louis?-dije, extrañada.
-Cris, mira, quería decirte que…
-¿Qué? ¿Ahora sí me hablas? Pues ahora soy yo la que no quiere escucharte.
No, si orgullosa, como podemos ver, yo era un rato.
-Pero Cris, escúchame un momento…
-¿Y por qué habría de hacerlo, eh? Cuando yo quise hablar contigo, no quisiste. ¿Por qué tendría que escucharte yo a ti ahora? Ve con Amber. Tu amada novia te escuchará cualquier cosa que salga de tus labios, aunque sea mentira.
-Cris, no entiendes…
-¿El qué? ¡¿El qué no entiendo, Louis?!
Bego y Annie se asomaron por ahí.
-¿Qué pasa, Cris?
-¡Hola, Louis!
Le sostuve la mirada a Louis unos minutos y después salí de la tienda, sin mirar atrás.
Las chicas me siguieron.
-¡Cris, pero…! ¿Adónde vas?
-Me voy. Vosotras quedaros si queréis, pero yo me voy.
-Pero, ¿qué te ha pasado con Louis?-preguntó Annie.
Pobre.
No se había enterado del culebrón.
-Nada. Nos vemos mañana, o pasado, o cuando sea.
Sin esperar su respuesta me fui de allí y regresé a casa en bus.
Fui a mi casa, dejé las bolsas sobre mi cama y volví a salir, para ir a casa de los chicos.
Al encaminarme allí, vi que algo en la casa de al lado mía había cambiado.
Tenía, en la verja, un cartel que ponía vendida.
¿Vecinos nuevos? Sonaba interesante.
Llamé y esperé a que me abrieran.
No, si al final tendrían que hacerme mi propia copia de la llave.
Niall me abrió.
-Eh, Cris, ¿qué tal?
-Bueno… ¿y tú?
-Bien, como siempre, supongo. ¿Qué te trae por aquí? ¿Vienes a hacernos la cena otra vez?
-Puede… Pero sobre todo quería hablar. ¿Y los demás?
-Solo estamos Harry y yo. Zayn y Liam han salido. Y Louis…
-Ya sé. De eso quería hablar.
-Bueno, pues pasa.
Harry estaba tumbado cual largo era en el sillón, pero, al verme, se sentó rápidamente.
-¡Eh, hola!
-Ey-le dije, sentándome a su lado.
-¿De qué querías hablar?-dijo Niall, sentándose a mi lado y apagando la tele con el mando.
Yo me dejé caer encima suya.
-He sido una tonta.
Y le abracé, para que el me abrazara y me hiciera sentir mejor.
Olía a vainilla, un detalle en el que no me había fijado antes.
Y me encantaba.
-¿Por qué?-dijo, mientras me acurrucaba entre sus brazos.
Y les conté lo ocurrido en la tienda.
-No has sido una tonta-dijo, mientras me hacía caricias en la espalda.
-Sí lo he sido, porque yo quería haber hablado con él. Haber escuchado lo que tenía que decirme…
-Pues haberlo hecho, tonta-dijo Harry, dándome una patadita con el pie en el culo.
Me volví y me tiré contra él, intentando estrangularlo.
-¡Socorro!
-¿Cómo te atreves a darme con tu pie a mí? ¡¿Eh?!
-Chicos, chicos, por favor…-dijo Niall, intentando poner paz entre nosotros, que habíamos empezado a pegarnos con los cojines.-Todos son risas y diversión hasta que alguien pierde un ojo.
-¡No uses frases de Tarzán!
Empezamos a perseguirnos por toda la casa, pegándonos con los cojines, hasta que me cansé.
-Será payaso el tío este…-dije, sentándome de nuevo en el sillón, al lado de Niall.-¿Por qué tienes un amigo tan… payaso?
-No sé, yo audicioné para el programa como solista y  pusieron a este tío conmigo…
Reí.
-Que sepas que no me he olvidado de mis clases de irlandés.
-Estaba esperando que tú me dijeras cuándo podías.
-¡Pues yo esperaba que tú me lo dijeras!
-Hum… Mañana es domingo y estoy libre. ¿Te viene bien?
-Me viene perfecto. ¿En tu casa o en la mía?
-Eso ha sonado mal-dijo Harry, apareciendo de nuevo en el salón.
-Harry, no todos tenemos una mente pervertida como la tuya-dije y después me volví hacia Niall.-¿Decíamos?
-Pues aquí tendrías que aguantar a este-dijo, señalando a Harry con la barbilla. Este saludó moviendo la mano y sonriendo, como si fuera un niño inocente-Y a los otros tres y, en tu casa, a no ser que nos molesten tus padres…
-Que lo intenten. En la mía, entonces.
Oíamos la puerta de la calle cerrarse y Louis entró al salón.
Yo no estaba preparada para ello.
-¡Aquí estabas! Te he buscado por todas partes. Tenemos que hablar-dijo, acercándose a mí.
Yo le miraba y parpadeaba, confusa.
¿Por qué me trataba ahora como si nada hubiera pasado?
Miré a Niall y a Harry, que estaban igual de perplejos que yo.
-Vamos. Vamos arriba a hablar-dijo, mirándome-Por favor.
Quise contestarle con un “Yo también te rogué lo mío y a cambio recibí un portazo”, pero decidí tragarme mi orgullo y me levanté del sillón.
-Gracias-dijo, y subió las escaleras.
Me paré al final de ellas y miré a mis dos amigos.
Niall levantó el puño en alto y me enseñó su pulgar hacia arriba y Harry me guiñó un ojo.
Asentí y subí las escaleras.
Louis estaba al final del pasillo.
-Entra, por favor-dijo, sujetándome la puerta de la que supuse sería su cuarto.
Pasé y cerró la puerta tras de mí.
Se acercó a la ventana y se quedó mirando un rato por ella, mientras, yo apoyaba la espalda en la pared y escondía las manos detrás.
-Tú dirás, tú querías hablar, ¿no?-dije, incómoda por el silencio.
Se giró y quedó de espaldas a la ventana.
-Tú también querías hablar conmigo.
-Creo que los dos queremos hablar sobre lo mismo.
Suspiró.
-Ya no puedo más.-dijo.
-¿Con qué? ¿Qué te pasa?-dije, olvidando mi enfado y mi resentimiento y preocupándome.
-Con… Tengo que contarte todo.
-¿Todo? Creo que no te entiendo, Lou.
Él se apartó de la ventana y se acercó un poco.
-Cuando saliste corriendo de la discoteca… Niall fue tras de ti y los demás esperaron un poco antes de hacerlo, también.
-Sí, lo sé.
Louis se acercó otro poco.
-Yo me quedé con Amber, que no paraba de gritar cosas feas sobre ti y… Bueno, amenazó con decirle a su madre que te echara de la academia.
-¿Qué?
Louis asintió.
-Dijo que se aseguraría de que no volvieras a bailar en ninguna otra academia, ni profesionalmente, si algún día te dedicabas a ello. Y yo sé lo mucho que te gusta bailar. Me lo habías dicho y lo había visto en la disco, así que le dije que podríamos llegar a algún acuerdo, que haría lo que fuera…
Abrí los ojos desmesuradamente, juntando las piezas y entendiendo.
-Dime que no hiciste lo que creo que hiciste, Lou.
-Ella me dijo que yo le seguía gustando… Así que le dije que saldría con ella si… Te dejaba seguir bailando.
Parpadeé fuertemente para aguantar las lágrimas en los ojos, pero no podía.
Aquello era demasiado para mí.
-Y me puso condiciones. No podía decírselo a ninguno de los chicos ni hablar contigo, ni siquiera mirarte… Tenía que alejarme completamente de ti. Y me dije a mí mismo que podría hacerlo, después de todo, era por ti, pero… No he podido. Lo siento. Si te echan de la academia, será por mi culpa.
-No, Lou. Tú no tienes la culpa de nada.-dije, avanzando y abrazándole fuertemente.-Gracias. Gracias por todo.
-Siento haberte hecho daño. Si te hubieras visto cuando la besé… Y encima, cuando quisiste que habláramos, te respondí de tan malas maneras… Es que te vi con Zayn y pensé que tú y él…
Me aparté un poco de él y le miré a la cara.
-¿Zayn? Pobrecito mío, si solo trataba de animarme un poco…
Él río.
-Bueno es saber que no tengo competencia.
Cuando oí esto, el corazón se me paró.
¿Qué había dicho?
Me sorprendí a mí misma cuando dije:
-Nunca la has tenido.
Una descarga mucho más fuerte de las que recordaba me recorrió entera cuando sus labios se posaron sobre los míos.
Le pasé los brazos por el cuello y le atraje más hacia mí, mientras retrocedía, hasta chocarme contra la pared.
Dejándome llevar, le pasé las piernas por la cintura, moviéndome a un ritmo frenético, el mismo que me marcaban las descargas que sentía.
Las cosquillas del estómago eran más fuertes que nunca. Eran como pájaros alzando el vuelo, mariposas revoloteando, cohetes explotando… Nunca me había sentido igual. Nunca había estado enamorada.
No me hizo falta mirar, más tarde, el correo respuesta de mi amiga Rebe en el que decía “¿Esas cosquillas? Amor. Eso es amor, Cris. Estás enamorada”, para saberlo, pues lo supe en ese mismo momento.
Paré de besarle para coger aire y estábamos frente con frente.
Al mirarle a los ojos, sonreí y le acaricié la cara.
Al pasarle los brazos por el cuello, me rocé con la mano la pulsera nueva que me había comprado que ponía Believe.
Oh, sí.
Ya había empezado a creer.
-Te quiero, Lou.-le susurré.
-Y yo a ti, pequeña.
Y, ¿no es extraño que, cuando nuestro corazón dice una cosa, nuestra mente dice otra? Porque… ¿a qué venía que me acordara de Niall en ese mismo momento?

¡Bueno, gente! Aquí otro capítulo. ¿Qué? ¿Os esperábais esto? ¿Si? ¿No? LOOOOOOOOOOOOOOOOL Me río. Eso os pasa por no comentarme cuando leéis (?) No, en realidad no. Yo solo os digo que me conocéis bastante y sabéis que Cris y Louis no van a ser felices para siempre, de eso yo me encargo. ¿Duraran? ¿No? ¿Y qué leches pinta Niall en esto? ¿Qué opinará Harry cuando sepa que no ha sido capaz de ligarse a Cris, pero su amigo si? ¿Quién irá a vivir a la casa de al lado? ¿Otro chico que líe aún más el lío que tiene Cris en la cabeza? ¿O quizá sea que Amber se muda a su lado? ¡Qué horror! Bueno, pues ahí os dejo. Ya veremos que pasa en los siguiente capítulos, yo solo digo "¡Esperaos lo inesperado!" Porque, por si no os habéis dado cuenta... Tomlinson no está en mis apellidos del blog, sino Horan y Styles... ¿Os habré dado una pista? ¿Si? ¿No? ¿Tan sólo estoy queriendo liaros? ¿Si? ¿No? Jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaajajajaja
Bechitos
Cris Bieber Horan Styles

1 comentario:

  1. liarnos desde luego...eres cruel! ajaj espero que la sigas pronto esta muy interesante t comento solo aqui k tngo twitter cerrado, soy @MiLoveDirection):D besooss

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