-Eh, ¿por qué no damos un paseo?-sugirió Liam-Hace una noche agradable.
¡Bendito Liam que hacía benditas sugerencias!
Nos levantamos todos y nos encaminamos al parque donde había
encontrado a Niall por primera vez.
Al ver el banco donde todo había ocurrido, ambos nos miramos.
-Mirad-dije yo, señalando al banco-Aquí fue donde Niall y yo nos
conocimos.
-¡Ala!-dijeron todos, fingiendo sentirse impresionados.
Jo, que tampoco era para que se pusieran a fingir. Que esto era
parte de nuestra historia, jolines.
-Fue muy especial-continué.-¿Os representamos cómo fue?
-¡Venga, vale!
Yo me coloqué espatarrada en el banco y Niall y yo les
representamos lo que pasó aquel día que parecía tan lejano pero que no lo era.
Al acabar, nos aplaudieron.
-¿Qué hubiera pasado si esto no hubiera ocurrido?-pregunté-¿Nos
habríamos conocido?
-¡Hombre, pues claro…!
Ya saltó Harry.
Este, si no hablaba, no se sentía persona.
-¿No veis que somos vecinos? Nos hubiéramos conocido sí o sí. Pero,
para especial, el cómo nos conocimos nosotros, ¿verdad, Cris?-dijo, mirándome.
-Uy, sí, dime que tiene de especial apoyarse en una puerta a lo
“Mira que macho soy” cuando había ido a buscar a Niall y tratar de engatusarme
con palabras bonitas hacia ti mismo y movimientos de pelos extraños… No tiene
nada de especial, Harry.
Todos pusieron cara de LOL, mientras que Harry le daba una patada a
una piedra y refunfuñaba por lo bajo.
Cris 1, Harry 0.
En esto estábamos cuando de pronto, vimos una paloma volando a ras
del suelo, perseguida muy de cerca por un gato blanco y negro, que a su vez era
perseguido por Pepa.
Eso me dio que pensar, ¿el gato corría para cazar a la paloma o
corría por su vida?
-¡Kevin!-gritó de pronto Louis-¡Yo te salvaré, Kevin!
Y dicho esto, echó a correr tras los extraños corredores.
-¡Gato! ¡Yo te salvaré, Gato!-dijo Harry, y echó a correr detrás de
Louis.
Louis intentó darle un puntapié al gato, pero este se le tiró a la
cara y Harry le zarandeaba por detrás, mientras Pepa corría en círculos
alrededor de ellos y la paloma, Kevin creo, volaba por encima de sus cabezas.
-¡Louis!-dije yo, echando a correr.
Al final acabamos todos a puñetazos y patadas para que el gato escapara y se subiera a un
árbol y la paloma alzó el vuelo hacia la negra noche y no regresó jamás.
Nos quedamos rotos.
En ese momento, nos dimos cuenta de que Pepa se había esfumado en
el aire.
-¡Oh, no! ¡Otra vez no!-exclamó Bego.
-Pepa tiene tendencia a fugarse, ¿no?-observó Zayn.
-No lo sabes tú bien.
-Bueno, no importa-dijo Liam, intentando organizarnos a todos-Vamos
a buscarla.
Salimos todos corriendo en diferentes direcciones, llamando a
gritos a Pepa.
No aparecía.
¿Y si había sido succionada por aliens? ¿Cómo lo iba a superar
Bego? ¡Qué horror! No podían llevarse a mis padres, o a Amber, no, tenía que
ser a Pepa… ¡Caprichosos!
Entonces, algo me abrazó por detrás y me asusté.
-¡Eh, soy yo!-dijo Louis-¡Te encontré!
Si era Louis… ¿Por qué no me había recorrido ninguna descarga, ni
ninguna mariposa me había avisado de que era él?
-Se supone que estamos buscando a Pepa-le dije.
-Ya, pero yo te encontré a ti.
Me di la vuelta y le pasé los brazos por el cuello.
Tenía que decírselo.
Era ahora o nunca.
-Oye, Lou…
Jo, a mí nunca se me había dado bien esto.
Posé mis labios sobre los suyos y dejé que ellos hablaran por mí.
-¡ESTÁ AQUÍ, LA HE ENCONTRADO!-chilló Harry, muy cerca de nosotros,
asustándome y cortándonos el rollo.
Fuimos los dos en su busca y le encontramos tirado en el suelo, con
Pepa encima, la cual le estaba dando con la cola en la cara.
-¡Pepa! ¡Estás aquí!-dije, tirándome al suelo y abrazándola.
Ella ladró.
-Eh, que estoy aquí abajo…-dijo Harry, notando que le estaba
clavando una rodilla en el ojo.
Le ignoré.
Los demás aparecieron y aplaudimos.
-¡Eh! ¿Y Bego?-dijo de pronto Niall-¿Bego? ¿Dónde está Bego?
¡Encontramos a Pepa y la perdemos a ella!
-Que no, jolines, que estoy aquí-dijo, apareciendo de dentro de un
arbusto.
-¿Qué hacías ahí?
-Estábamos aplaudiendo, me resbalé y me caí dentro.
-Este parque es demasiado peligroso, volvamos a casa.-dijo Zayn.
Todos le dimos la razón y volvimos.
Nos despedimos de ellos en su puerta y Bego y yo nos dispusimos a
cruzar la calle para ir a su casa y que cogiera las cosas.
-¡Eh! ¿Adónde vais?-dijo Liam.
Nos detuvimos y Bego se lo explicó.
-Ah, pues entonces vamos con nosotras, no vaya a ser que os pase
algo.
-Si viene él sí que nos pasará algo-dije, señalando a Harry.
-¿Yo?-dije este, inocentemente-¿Con lo bueno que yo soy?-dijo,
dibujando sobre su cabeza una aureola.
-Eso no te lo crees ni tú-dijo Louis, dándole una colleja.
Fuimos todos a casa de Bego.
-¿Queréis entrar?-nos ofreció.
-No, mejor nos quedamos fuera-dijo Liam, declinando su oferta-Somos
tantos que te llenaríamos la casa.
Ella río.
-Bien, pues entonces ahora vengo.
Se metió en casa y nosotros nos entretuvimos jugando con Pepa.
Al rato, salió con una mochila colgada al hombro, se despidió de
Pepa y volvimos a mi casa.
Nos despedimos de los chicos y entramos en la mía.
Lo primero, les presenté a Bego a mis padres.
-¡Ah!-dijo mi madre al verla-Así que en realidad tu amiga existe y
no era una invención tuya…
-Em… Sí, mamá. Lo que tú digas.
Subimos a mi cuarto y le enseñé que por mi ventana se veía la casa
de los chicos.
Acordamos espiarlos después.
Montamos la cama de repuesto que tenía, nos pusimos los pijamas y
nos sentamos sobre las camas.
-¡Bueno, cuenta! Tú dirás que son esas cosas que tenías que
decirme-dijo.
-Vale… Pero prométeme que no te reirás.
-Por Scooby Doo te lo prometo.
Se vio que Scooby no le importaba mucho, porque se rió bastante con
lo de Niall.
-Me prometiste que no te reirías-dije, cruzándome de brazos e
hinchando los mofletes, fingiendo enfadarme, aunque también me eché a reír.
-Jo, tía, lo sé, pero… ¡Es que es demasiado!
-Pues espera a oír lo que continua.
Y le conté lo de Louis.
Ahí, he de decir, que no se río.
-Guau… Esto es… Bastante fuerte.
-Lo sé. Pero aún hay más.
-¿Más?
Asentí.
-Harry.-dije.
Entonces volvió a romper a reír.
Río tanto, que se cayó de la cama.
-¿Qué también te gusta Harry?-dijo riendo desde el suelo.
-¡Eh! ¿Qué dices? ¡Ni aunque fuera el último hombre del mundo!
Antes me lio con una piedra o algo así…
-Ya, habría que verte-dijo, sentándose de nuevo en la cama y
secándose las lágrimas de los ojos-Ay, Señor, que bueno.
-Bueno, ¿y qué hago?
-¿Me estás pidiendo consejo a mí?
-Eso creo… ¿Lo estoy haciendo?
-Sí, lo estás haciendo. Pues a ver, repasemos… Por Lou pareces que
sientes algo bastante fuerte, por todo lo que me has contando, pero es que no
se puede comparar con la salvajidad de lo de Niall, porque has estado a punto
de…-Y se echó a reír otra vez-Vale, vale. Ya me calmo, ya. Y por Harry…
-No siento nada.
-No sientes nada. Bien. Pues… Haz lo que te diga tu corazón. Ya sé
que suena muy de película y todo eso, pero… Y si no, lo que te diga tu mente.
-Ahí está, que el corazón y la mente me dicen cosas distintas.
-¿Qué te dicen?
Miré por la ventana.
Antes, había estado pensando en eso.
Si escuchaba a mi corazón, podía oír varias cosas, como por
ejemplo, “It´s everything about Lou, Lou,
Lou” como la famosa canción de los chicos, o “Niall, Niall, Niall oooooh. It´s Niall, Niall, Niall noooo” e,
incluso, la que más odiaba, pero no podía evitar cantar “I, I, I love you like a love song, Harry”.
Esa última se repetía últimamente en mi corazón, con insistencia,
pero las otras tampoco se quedaban atrás.
Y, estaba claro, si escuchaba a mi mente, ya sabemos la canción que
sonaría. “Who´s in your head? In your head? Harry Styles, Harry Styles”.
-Me dicen exactamente lo contrario a lo que yo deseo.
-Chica, no tienes remedio. La única solución que le veo a esto es
que les olvides a los tres, sientas o no sientas nada por Harry. O no… Es que
no sé. Siento no poder serte de más ayuda.
-Bueno, al menos lo has intentado…
Cansadas de discutir sobre algo que no tenía remedio, nos pusimos a
espiar por la ventana a los chicos.
Había una ventana abierta y daba a lo que parecía una habitación
pero, ¿de quién sería?
Entonces, Niall se asomó y miró, distraído.
Nosotras, a gritos, le llamamos la atención y le saludamos con las
manos.
Este nos vio e hizo lo mismo.
Los demás chicos no tardaron en hacer su aparición en la ventana.
-Espera, he tenido una idea-le dije a Bego y me lancé al armario,
en busca de mi pizarra para pintar (para que otra cosa si no iba a ser una
pizarra…) y cogí unos rotuladores borrables.
-¿Qué haces?-me preguntó Bego.
-Les saludo de manera ordinaria-dije, sacando la pizarra por la
ventana para que vieran lo que había escrito.
Se rieron al ver que era un “VAS HAPPENING?”.
Entonces, mandaron a Liam a por algo y, al rato, otra pizarra nos
correspondió a la nuestra.
“VAS HAPPENING TO YOU?”
Empezamos a hacer el tonto con las pancartas, haciendo dibujitos,
jugando con ellas a adivinar qué dibujábamos, al ahorcado… En una de esas,
Harry se apropió de la pizarra, escribió algo y nos la enseñó levantándola por
encima de su cabeza.
Decía “SEXY AND WE KNOW IT” con una flecha que señala hacia abajo
y, por tanto a él.
Yo borré el elefante volador que Zayn había adivinado y le
respondí.
“UGLY AND YES, WE KNOW IT”, donde había un dibujo de yo apuñalando
a Harry por la espalda y Bego aplaudiendo. Luego, para suavizar un poco tanto salvajismo,
había puesto unas caras sonrientes.
Harry no volvió a escribir nada en la pancarta. De hecho,
desapareció de la ventana.
Cuando decidimos irnos a dormir, les pintamos en la pizarra unas
“ZzZzZzZzZ”, nos despedimos y nos fuimos a dormir.
Estuvimos largo rato hablando y riéndonos de lo que acabábamos de
hacer hasta que el sueño nos venció y nos dormimos.
A la mañana siguiente, nos
levantamos y desayunamos.
-¿Y ahora qué hacemos?-preguntó Bego.
-¿Y si nos damos golpes en la cabeza con la cabecera de la
cama?-sugerí.
Eso hicimos, pero nos empezó a entrar dolor de cabeza, por lo que
lo dejamos.
-¿Y si vamos a correr un poco?-sugirió Bego.
-Vale-dije, algo molesta, porque su sugerencia era mil veces mejor
que la mía.
Nos pusimos unos pantalones cortos, unos tops, nos calzamos unas
deportivas y salimos a correr.
Al volver, nos pasamos por un Starbucks, nos compramos unas bebidas
y volvimos andando, mientras hablábamos.
Pasamos por delante de la casa de los chicos y nos fijamos que
Harry estaba fuera, apoyando en el muro que separaba su casa de la mía, mirando
hacia el frente.
Nos acercamos para saludarle.
-Eh-le dijimos.
Como no nos oyó (o nos ignoró, una de dos), le puse la mano en el
hombro.
Harry gritó y se giró.
-¡Leches, qué susto!
-Pues tampoco soy tan fea, ¿eh?
-¿Quién te ha dicho a ti eso, eh?
Nos fulminamos con la mirada.
Bego decidió intervenir y poner un poco de paz entre nosotros,
porque, como cada pelea que Harry y yo teníamos, podía acabar muy mal para
alguno de los dos (osea, para él).
-¿Qué hacías aquí fuera tan solito, Harry?-le preguntó.
Este apartó la mirada de mí y señaló con la cabeza hacia atrás.
-Estaba mirando cómo se mudaban los de al lado.
-¿Qué?-dije yo, y miré tras él.
En efecto, en la casa de al lado de la mía había un camión igual al
que había traído mis cosas. Había varios hombres descargando cosas y
metiéndolas en la casa.
-Tú lo que estás es a ver si puedes conseguir otro número de
teléfono-le dije.
-Lo dices como si te molestara-dijo él.
-¿Qué? Pero si a mí me da igual.
-Ya… Bueno, el caso es que cuando ya tienes todos los números de
teléfono de todas las chicas se hace un poco aburrido y…
-Pues el mío no lo tienes-dijo Bego.
-Anda, ni el mío tampoco-dije, cayendo en la cuenta.
Harry se quedó blanco y sin habla por unos momentos.
-Eso tiene fácil solución. ¿Me los dais?
-No-le dijo Bego.
-Gánatelo-le dije yo.
Iba a decir algo, cuando un coche negro se paró al lado del coche y
la puerta se abrió.
-¿Los vecinos?-aventuré, dado que era lo más seguro.
Una chica se bajó del coche.
Era alta, más bajita que Bego, pero más alta que yo, al fin y al
cabo (yo y mi increíble capacidad, siendo bajita, de rodearme de altos), con un
largo pelo castaño y, no podía distinguirlo con claridad, pero diría que tenía
los ojos marrones.
-Bueno, Harry, ¿te animas a pedirle el móvil?-dije.
Este, por toda respuesta, me sacó la lengua.
La chica estaba de pie enfrente de la casa y la miraba con una
expresión que no supe descifrar. Quizá le había pasado como yo. Había dejado
atrás amigos y bellos recuerdos que ahora tendría que volver a crearse en este
lugar.
-Vamos a hablar con ella-dije, avanzando.
Bego y Harry me siguieron.
Ella, al vernos acercarnos, se dio la vuelta y nos miró.
-¡Hola!-dije, saludándola.-¿Eres tú quien va a vivir aquí?-dije,
señalando su casa.
-Ajá, así es-dijo, sonriendo.
-Entonces me temo que soy tu vecina-dije, tendiéndole la mano.
Yo, ante todo, muy formal.
-Soy Cristina, pero sólo Cris, por favor. Mi nombre completo es
como el de Voldemort, no puede ser nombrado.
-Pues acabas de hacerlo.
-¿De veras? ¡Jopé!
-Yo soy Marta-dijo, estrechándome la mano.
Bego se presentó también y dejamos a Harry el último.
Para sorpresa mía, se comportó con una cortesía que no sabía que él
era capaz de mostrar.
Quizá fuera otra de sus técnicas.
Si algo había aprendido aquí, era que Harry tenía mucho peligro con
estas cosas.
Misteriosamente, la cara de Harry no le sonaba.
Nosotras le contamos a Marta todo sobre One Direction.
-Perdonadme si no estoy muy enterada del mundo-dijo ella-Pero es
que vengo de Canadá y allí, si no es de Justin Bieber, no se habla de otra
cosa.
-¿De verdad?-dije, mientras me salían estrellas, nubes e incluso
arco iris de los ojos.
-Sí, haha. Le tienen un altar.
-¿Y tú le has visto en el altar, digo en persona?
-Por desgracia, él vive en una punta y yo en otra.
-Lástima…
-Pues yo sí que le he conocido.-dijo Harry.
Iba a saltar sobre Harry para gritarle al oído que por qué leches
no me había dicho eso antes cuando algo me disuadió de hacerlo.
Sin darnos cuenta, alguien más había salido del coche.
-Hermanita, ¿qué haces?
Marta puso los ojos en blanco.
-¡Estoy hablando con los vecinos!
Miramos tras ella para ver quién la había hablado y yo casi me
pongo a rodar por el suelo cuando vi a Justin Bieber ahí.
Pero, cuando el chico se acercó y se puso al lado de Marta, quise
darme con una maceta en la cabeza. ¿Cómo había podido pensar que ese chico era
Justin? Vale que tenían el mismo pelo (al menos, como antes Justin lo llevaba
y, en mi opinión, mi favorito) y que llevaba una gorra, los mismos vaqueros,
camiseta y Supras, pero ahí se acababan las semejanzas. Bueno, una vez confundí
a Justin con una farola (Hecho verídico) Espero que las beliebers puedan
perdonarme.
Era alto y esbelto, aunque fuerte. Tenía los ojos entre verdes y
grises, el pelo, como había dicho antes, como Justin en Baby (y en mil
quinientos vídeos más) y castaño, una sonrisa perfecta que no conseguías ni con
10 años de Colgate y un piercing en el labio.
Un malote.
De los que a mí me gustaban.
-¡Eh! Hola.-dijo.
Sacudí la cabeza para alejar pensamientos impuros de mí.
Volvimos a hacer las presentaciones, pero, cuando le tocó el turno
a Harry, a este no le hizo mucha ilusión. Quién sabe por qué…
-Soy Jeydon-dijo.
(Para quién no sepa quién es Jeydon Wale, aquí dejo una foto. Chico canadiense que sube vídeos bastante divertidos a Youtube desde tiempos inmemoriables)
¡Hasta el nombre sonaba rebelde y malote!
Me encantaba.
Como bien habría dicho un buen amigo de Madrid “Se me acaban de caer las bragas” (La frase original es “Se te han caído las bragas”).
Marta surgió que esta tarde nos pasáramos por su casa, para así hablar y conocernos mejor.
-Tenemos academia-dijo Bego-Pero podemos ir después.
-Perfecto, así me da tiempo colocar algo, porque…-dijo, mirando como los hombres sacaban cajas y más cajas del camión-Menudo palo me da tener que sacar todas las cosas y colocarlas.
-¡No sabes cómo te comprendo!-dije, riendo.-Yo también me mudé aquí hará cosa de una semana o dos, ya no recuerdo.
Acordamos la hora para ir a su casa, nos despedimos y ellos entraron en su nueva casa.
Bego y yo nos pusimos a cuchichear sobre lo buenorro que estaba el nuevo vecino.
Harry gruñía tras nosotras.
Bego miró el reloj.
-Temo que debo irme ya-dijo-No hay nadie en casa que le dé de comer a Pepa.
-Vale.
Subimos a por sus cosas y, al bajar, Harry estaba esperando sentando en las escaleras que daban a mi casa.
-Vamos, que os acompaño.-dije.
Bego y yo nos miramos y nos encogimos de hombros.
Pues vale, allá él.
Al llegar a casa de Bego, nos despedimos de ella.
-¡Te veo esta tarde en la academia!-dije.
-¡Vale, adiós!
Total, que nos quedamos solos Harry y yo.
Emprendimos el regreso a casa.
-Bueno, Harry… ¿Qué vas a hacer ahora que otro más guapo que tú ha llegado al barrio?
-Que graciosa eres, ¿no? Tú qué pasa, ¿qué querías ser payasa de mayor, o qué?
-Lo siento, es que me escapé de un circo.-dije, fingiendo un profundo arrepentimiento.
Él río, aunque lo disimuló con un fingido ataque de tos.
-No, si ya se ve, ya.
-En vez de ser payasa, yo quería ser la mujer barbuda, pero no me dejaron. Me dijeron que me quedaba mejor el papel de payasa.
Rió de nuevo.
-Eres imposible.
-¿Quién? ¿Yo? Yo soy muy posible, ¿eh?
Al llegar a mi casa y encontrarme sola, la incertidumbre me golpeó de lleno.
¿Por qué no había sentido nada cuándo Louis me había abrazado? Maldita sea, no podía perder lo único que me hacía levantarme por las mañanas. Sin las descargas, yo ya no sería nada.
Se habían convertido en mi droga, aunque esta al menos no era perjudicial para la salud (o, al menos, no tanto como las otras).
Por la tarde, en la academia, no sucedió nada fuera de lo común. Bueno, sí.
-Tengo que irme un rato antes, dado que tengo que llevar a Pepa el veterinario-dijo Bego.
-¿Y eso?-pregunté preocupada.
-Nada grave, simples revisiones periódicas, ya sabes.
-Ah vale.
-Pero llegaré a tiempo a casa de Marta.
-Perfecto, entonces.
Salí sola de la academia.
Empujé la puerta con el hombro dado que me estaba colocando los cascos, cuando vi algo que me sorprendió.
Jeydon estaba ahí fuera, apoyado en un coche y estaba hablando con Amber.
¿Se conocían? Bueno, ¿qué pasaba aquí? ¿Es que Amber conocía a todo Dios?
Me acerqué.
-Bueno, entonces… ¿Quieres que vayamos a tomar algo?-dijo ella, con su voz empalagosa.
-¡Claro! ¡Vamos, Cris!
Se levantó del coche y se puso a mi lado.
-¿Nos vamos?
Asentí, aunque no sabía de qué iba todo esto, si eso fastidiaba a Amber, por mí, bien.
Nos alejamos de ella.
-¿Qué hacías ahí?-pregunté, llena de curiosidad.
-Salí a dar una vuelta para ver el barrio y vi la academia. Recordé que habías mencionado que ibas, miré el reloj y vi que casi iba a ser la hora de que vinieras a casa, así que supuse que sería la hora en que salías y dije “Bueno, pues así la escolto a casa para que no se pierda”.
-Que cosas, no sé cómo podría perderme si vivo exactamente al lado.
-El ser humano nunca deja de sorprenderme. Igualmente, ¿y tú amiga?
-Bego ha tenido que hacer un recado, pero allí estará.
-Bien.
Aunque fuera una tontería, me había hecho ilusión haberle visto ahí fuera, esperándome. ¡Qué tonta me estaba volviendo!
-¿Y, qué hacías hablando con esa?
-¿Con quién? ¿Con la rubia? ¡Me estaba acosando! Yo estaba ahí, sin meterme con nadie, esperándote y viene y empieza a contarme su vida… Yo, por respeto, no le dije nada, pero… Que pesada era. Por cómo me has preguntado por ella, deduzco que no sois amigas.
-Deduces bien.
-¿Qué te hizo? Si se puede contar…
Yo le conté que nos habíamos pegado y el odio intenso que nos teníamos.
-Para haberos visto-dijo, riendo.
En ese momento, un coche nos pitó y yo me asusté, así que salté sobre Jeydon y le aferré como si me fuera la vida en ello.
-Lo-lo siento… Me asusté-dije, disculpándome.
Vi el coche pasar por delante de nosotros.
No estaba segura del todo, porque yo de coches no sabía, pero apostaría el alma inmortal que no tenía (ya que ya la había vendido) a que el coche era de Harry. Creí reconocerlo.
[POV Harry]
¿Por qué siempre me tocaba hacer la compra a mí?
“Tú sabes conducir y las bolsas, para traerlas hasta aquí, pesan mucho”.
“Pero Lou también sabe conducir”.
“Lou últimamente… Ya sabes como está. No hay quien le diga nada. Solo quedas tú”.
Así que a mí me había tocado la agradable tarea de ir a comprar. Qué bien, con lo que me gustaba ir solito a comprar… Sarcasmo.
¿Qué Lou estaba un poco raro últimamente? Ya, ¿y a mí qué? Yo también tenía lo mío. Él, al menos, contaba con el favor de Cris. ¿Cómo lo haría?
Gruñí.
Esa chica era verdaderamente complicada. Nunca me había encontrado con alguien como ella.
Todos mis esfuerzos por acercarme a ella eran infructuosos. Daba igual lo que hiciera, cómo la tratara o la hablara, ella jamás caía en la trampa. Y se me estaban empezando a acabar las técnicas.
Y, entonces, la vi.
Iba caminando con el gorras ese, el vecino nuevo.
¿Cuál era su nombre? No me acordaba.
Pues con el Gorras se iba a quedar.
No sé por qué, pero verles juntos no me hizo ninguna gracia.
Al pasar por su lado, les pité para ver cómo se asustaban y reírme un rato, pero eso solo sirvió para que Cris, del susto (he de decir, pues, que sí que conseguí uno de mis propósitos), abrazara a Jeydon. Vaya, ahora sí que me acordaba de su nombre. Y eso no estaba en mis planes.
Al volver a casa, cogí las bolsas, abrí y cerré de un portazo.
-Eh, Hazza-me dijo Niall.
Yo le tiré las bolsas encima y me subí a mi cuarto, cerrando de un portazo.
¡Maldito fuera el mundo y todo lo que él contenía!
Me tumbé en mi cama, presa de una desesperación sin precedentes.
Estaba molesto por dos razones:
1. Por lo que acababa de ver.
2. Porque lo que acababa de ver me molestaba y me molestaba no saber por qué me cabreaba eso.
Llamaron a la puerta.
-¡No estoy!-dije, cabreado.
Louis entró.
-Pues si no estás, ¿cómo es que hablas, tonto?-dijo, cerrando la puerta tras de sí.-¿Qué te pasa?
-Nada.
-¡Já! Vamos Harry, que actuar se te da muy mal, ¿qué te pasa?
-Que nada, ya te lo he dicho.
-Ah, es cierto, olvidaba que a ti te gusta tirar bolsas con cosas dentro a la gente por diversión. Perdóname por ser tan despistado.
Le gruñí.
-Venga, ¿qué te pasa?
-¿Qué qué me pasa? ¡Ella me pasa!
-Espera, espera… ¿Ella?
-Sí, tío. Ella.
-¿Quién es ella?
-¿Quién va a ser? Cris, que me confunde.
Lou, que hasta ese momento había estando sonriendo, se puso serio de pronto.
-Espera…¿Cris? ¿Cris, Cris?
-Sí, Cris, la vecina, la que pasa de mí completamente y se va con el primero que va.
Louis se quedó blanco.
-¿Con el primero que ve? Me he perdido, Harry…
Le conté lo de Jeydon y eso.
-Ah. Seguro que hay una explicación razonable…
-O no, Lou. O no.
-Pero, a ver, ¿por qué te molesta tanto? ¿Es que ella te gusta o qué?
-¿Qué? ¡Ni muerto, tío! Es sólo que… Es diferente…
-No, si eso ya lo sé.
-¿Perdona?
-No, nada, nada. Pero no te entiendo. Te molesta verla con otro pero no sientes nada por ella. Raro, ¿no crees?
-No tiene explicación, Lou. No he sido el mismo desde que… Bueno. Desde que ella entró por la puerta y me ignoró por completo. No, espera. Desde que me rechazó cuando lo de Niall…
[Fin POV Harry]
Al llegar a casa de Jey, nos sorprendimos al ver que Bego ya estaba dentro.
-¡Cuánto has tardado, Cris!-dijo.
-Digamos que tuvimos ciertos problemillas.
Nos sentamos en el salón y nos tomamos unas Coca Colas, mientras hablábamos de todo y de nada a la vez.
Pasado un tiempo, a Bego se le ocurrió la fantástica idea de que conocieran a los demás chicos. Yo secundé la ideal idea.
Llamamos al timbre y les pegué a los tres el ritmo pegadizo de la canción.
Liam nos abrió.
-Eh, Liam-dijo entrando y chocando los cinco con él.
Bego hizo lo mismo.
-Tú debes de ser Jeydon-dijo Liam.
-¡Vaya, no llevo ni un día aquí y ya soy mundialmente famoso!-se dio la mano con Liam y entró.
-En cambio, a esta señorita, no la conozco-dijo, mirando a Marta.
Ella se presentó, le dio la mano y la dejó pasar.
-¿Dónde están los demás?-pregunté, al ver que no había nadie en el salón-¿Se los ha comido Niall? ¡Mira que os dije que lo tuvierais bien alimentando que cualquier día os podía pasar esto!
Reímos.
-Están fuera. Estábamos jugando al fútbol.
-Pues vamos.
Salimos fuera e hicimos las presentaciones.
A Harry no le hizo mucha gracia ver a Jeydon allí, pero este no se dio cuenta. Yo es que era una experta en detectar cuando no se quería a alguien en algún sitio, ya que me había pasado muchas veces en la vida.
Lo gracioso es que tampoco me dirigió a mí la palabra. Pues qué bien.
¿Qué leches había hecho yo ahora para obtener este silencio?
Decidimos hacer equipos.
-Yo en mi equipo no te quiero-dijo Harry.
-¡Ni que yo quisiera estar en tu equipo de perdedores!-le repliqué.
-Eh-dijo Niall, que estaba en el equipo de Harry-¿Soy un perdedor?-dijo, poniéndome ojitos.
-No, Niall-dijo Harry-Nosotros somos los mejores.
-Menos lobos, caperucita-dije y entonces se me ocurrió un estupendo cuento.-¡Eh! Se me ha ocurrido una historia, ¿queréis oírla?
-¡Vale!
-¡Un cuento, qué bien!
-El cuento se llama “Capeharryta roja” y trata de Harry que va a ver a su abuelita, con su súper cestita, su capita roja y sus ricitos. Al llegar a casa de la abuelita, descubre que no es su abuelita, sino Louis Tomlinson. Y le dice:
“Louis Tomlinson, Louis Tomlinson, que orejas tan grandes tienes”
A lo que Louis le responde:
“Son para oírte mejor”.
Y Harry dice:
“Louis Tomlinson, Louis Tomlinson, que voz tienes”
A lo que Louis le responde:
“Es para cantar mejor”.
Y Harry dice:
“Louis Tomlinson, Louis Tomlinson, que dientes más grandes tienes”.
A lo que Louis responde:
“Es para comer chuletón”.
Y Harry dice:
“Louis Tomlinson, Louis Tomlinson, que pájaro más raro tienes”
A lo que Louis responde:
“Es Kevin, ¿vale?”
Y, finalmente, Harry dice:
“Louis Tomlinson, Louis Tomlinson, que pierna más rara tienes”
A lo que Louis le responde:
“No es mi pierna, Capeharryta roja, muhahahaha”
Una vez acabado el cuento, todos nos echamos a reír incluido Loius y Harry.
Al final, decidimos que chicos contra chicas, pero era un poco triste, dado que solo éramos tres chicas y ellos eran siete chicos.
-Bueno, pues que Niall y Louis se vayan con vosotras-dijo Zayn.
-¿Es que acaso nosotros tenemos pinta de chicas? ¡Ve tú!
-¿Yo? Que pereza.
Al final, Liam y Niall se apiadaron de nuestras almas y se cambiaron de bando. Ahora nosotras éramos más, pero dio igual.
Iba yo con el balón cuando Harry vino a quitármelo.
Entonces, chocamos y caímos, yo sobre él, al suelo.
-¿Qué haces, loco?-le dije.-¿No viste que yo estaba ahí? ¡Para qué te pones en medio!
-¿Yo? ¡Pero si has sido tú que te me has tirado encima!
-¿Qué, perdona? ¡Ni aunque me pagaran por ello!
-¡Bueno, a lo mejor te pagan por ello y no lo sabemos!
-¡Oye, tú, no insinúes cosas que no son!
-¡No insinúo cosas que no son, sino que son!
-¡A mí no me grites!
-¡No me grites tú a mí!
-¡Yo no te estoy gritando!
-¡Mi padre que no!
-Algo me dice que esos dos no se llevan muy bien…-observó Jeydon.
-¡Enana!-me dijo.
-¡Diplodocus!
-¿Ese no es el dinosaurio ese que tiene el cuello tan largo?-dijo alguien por detrás de mí.
-¡Pitufa!
-¡Subnormal de mierda! ¡Ahí te quedas!
Le tiré el balón y me fui de allí dando fuertes pisotazos en el pobre suelo que no tenía culpa de nada.
-Ya voy yo-dijo Louis y salió corriendo tras de mí.
Me pilló cuando yo ya salía por la puerta.
-¡Cris! Espera, espera. Quiero hablar contigo.
-¿Tiene que ser ahora?
-Sí, por favor.
-Está bien.
-Pero subamos a mi cuarto. Aquí… Mejor no.
-Vale, como quieras.
Subimos los dos.
-¿Y bien? Tú dirás…
Por una parte, estaba enfadada, pero no con él, sino con Harry. Por otra, tenía miedo. Aquello no me daba muy buena espina, ¿qué querría decirme?
-No sé cómo decirte esto, pero…
-Ánimo-dije, tocándole el brazo.
Nada, no sentí nada.
Y eso me entristeció.
¿Por qué se había ido tal y como había venido? ¡Yo las necesitaba! ¡Necesitaba mi dosis de descargas, mis mariposas!
-Mira… Yo sé que hemos hecho cosas que nos han podido llevar a pensar que estamos juntos, pero… Yo, yo te quiero, es cierto. Te quiero, pero… He descubierto que no puedo quererte de la forma que te mereces. No te veo como mi novia, eres más bien como… Como mi hermanita pequeña. Te quiero proteger y cuidar, pero es diferente a… Bueno, a la manera que tú pareces quererme.
Nada podría haberme preparado para lo acababa de oír.
Retiré la mano rápidamente de su brazo y le miré como si acabara de golpearme. Vamos, si lo hubiera hecho, no me hubiera dolido tanto.
-Vale, si es lo que quieres, está bien.
-Cris…-dijo.
-No, Lou. Está bien, de verdad. Mejor así que… Bueno, que está bien, de verdad.-dije y acto seguido, abrí la puerta y salí de allí.
Más tarde, en mi casa…
Había anochecido.
No había nadie en casa y todas las luces estaban apagadas. ¿Para qué me iba yo a molestar en encenderlas? Si total, no tenía nada que ver.
Usando un carnet falso que me había hecho con mis amigas cuando estaba en Madrid, conseguí que en una tienda me vendieran un par de litronas de cerveza y algo más que no sabía que era, pero ponía que tenía alcohol y eso me bastaba.
Yo no solía beber (de hecho, nunca lo hacía), pero sentí la necesidad de hacerlo aquella vez. Me habían pasado demasiadas cosas de golpe y no era capaz de afrontarlas.
En el pecho todavía sentía un gran vacío, que dolía, donde debería estar mi corazón.
Bebí, bebí y bebí.
Ni siquiera me gustaba lo que bebía, pero me ayudaba a olvidar, o, al menos, eso creía.
“Maybe I´ll get drunk again
To feel a little love”
Drunk, gran canción de Ed Sheeran, siempre me había gustado y, ahora, me sentía más identificada con la canción que nunca.
“I wanna be drunk when I wake up
On the right side of the wrong bed.
And every excuse I made up
Tell you the truth I hate
What didn´t kill me
It never made me stronger at all”.
La cabeza me daba vueltas, pero yo no podía dejar de beber y de llorar.
Ese vacío me dolía y no sabía cómo llenarlo para que parara de hacerme daño.
Me había hecho muchas ilusiones con Louis y ahora, todas se me habían roto y de la peor manera.
Cuando creí que por fin había encontrado a alguien que… Después de lo que él había hecho por mí… De las cosas que me decía… De lo que me sentía cuando él me tocaba…
Todo a la porra, por no usar palabras mayores.
Entonces, oí la puerta al abrirse.
Mis padres no podían ser.
No recodaba adónde habían ido, pero sabía que ellos no eran.
-¿Cris? ¿Estás? He venido a arreglar las cosas por lo de esta tarde…
¡Mierda, era Harry! Seguro que había entrado con la copia de la llave que mi madre me había hecho darles, porque como siempre se me olvidaba la mía, así alguien la tendría… Maldita sea.
-¿Cris? ¡¿Pero qué…?!
Ya me imaginaba lo que estaba viendo.
Yo estaba tirada en el sillón de cualquier manera, en medio de la oscuridad, rodeaba de botellas y con todo el rímel corrido por las mejillas y, como me había restregado los ojos, pues también.
Harry encendió la luz del salón y yo me encogí y me tapé los ojos, ya que la luz me cegó.
Entonces él pudo contemplar bien la escena.
-¡¿Pero qué has hecho?!
Me sorprendí al notar el todo de su voz.
Por una vez, estaba enfadado de verdad.
Se acercó a mí y me quitó la botella que me estaba llevando a los labios.
-Eh-dije, quejándome.
-¡Tú no eres de estas! ¿Se puede saber por qué lo has hecho?
Me levanté e intenté quitarle la botella.
-Pero si no he hecho nada, Harry.
-Estás loca.
Como no me daba la botella, me puse a buscar entre las que había tiradas en el suelo, por si en alguna me había dejado algo. Encontré una que tenía un culín y me puse a bailar, haciendo el payaso.
-Para, vamos-dijo Harry, abrazándome, tratando de que parara, ya que estaba bailando de una manera que podía hacerme daño (podía darme con la televisión en la cabeza).
-No-dije, intentando apartarlo de mí con las manos.
Al final conseguí liberarme y seguí bailando, mientras que de mi boca solo salían tonterías.
Pude detectar que Harry no estaba nada contento con haberme encontrado así. Pues que se jodiera, que él no sabía por lo que yo estaba pasando.
Estaba muy mareada y estuve a punto de derrumbarme sobre la mesita de cristal si no llega a ser porque Harry me atrapó al vuelo.
Con una fuerza que no sabía que poseía, me cogió en brazos y apagó con el codo la luz del salón. Después, subió las escaleras hasta mi habitación. Una vez allí, me depositó suavemente sobre la cama.
Yo tenía los ojos cerrados, ya que mi mareo iba en aumento y además, tenía ciertas nauseas. Lo último que me apetecía era vomitarle encima al pobre chico.
-¿Por qué has hecho esto, eh? ¿No sabes que te podría dar un coma etílico de esos o yo que sé?-me reprimió Harry, nervioso.
Yo le dejé que me regañara todo lo que quisiera.
-¿Por qué no me quiere?-dije, cuando él se hubo callado.
Harry, que hasta entonces había estado sentando en mi silla del escritorio, se acercó a la cama.
-¿Quién? ¿Quién no te quiere?
-Louis, Louis no me quiere.
Entonces, Harry miró a la pared y su vista se quedó perdida en el infinito, al igual que sus pensamientos.
Aunque la cabeza me iba a estar, no pude evitar preguntarme qué estaría pensando. ¿Por qué parecía que lo que acababa de decirle tenía un enorme sentido para él?
Me puse a cantar, sin querer, mi versión de In your head, de Mohombi y, vi que, cuando Harry la oyó, sonrió y negó con la cabeza.
Supe de inmediato que me arrepentiría de esto, pero por ahora, no podía hacer nada.
-Me quedaré hasta que venga alguien-me informó Harry.
Yo, por toda respuesta, le dejé un sitio en mi cama.
Tardó, pero finalmente se echó a mi lado.
Yo seguí cantando, perdida entre el dolor de mis recuerdos y el dolor de mi cabeza.
Giré la cabeza para mirarle.
Era guapo, sin duda.
De eso ya me había dado cuenta la primera vez que le vi.
Recordé que había venido a disculparse por lo de esta tarde y que había asumido de inmediato el papel de cuidarme nada más ver lo que yo había hecho. Eso me gustaba.
Pero me asustaba que esta solo fuera otra de sus técnicas, que, cuando cayera, solo sería eso, una trampa y después me dejaría destrozada, como Louis.
Me acerqué a él y dejé que mis labios rozaran los suyos, después, mi cabeza cayó sobre su hombro y me quedé dormida.
¡ AMARME! Bueno, si no queréis, no importa. Para compensaros por la semana pasada, que no pude subir, he escrito 23 páginas, que espero que os gusten y si no, pues os pego con una escoba. Así de simple. Quería decir que ahora que nos van a dar las vacaciones, podré escribir con más regularidad y nada que... ¡Pues eso! Gracias por leer e, insisto, por favor, un comentario no cuesta nada y a mí me alegra el día. Gracias :3
Me veo en la obligación de decir que el fantástico cuento de "Capeharryta Roja" no es idea mía, sino de un chico directioner (al que yo conseguí volver directioner) que escribí esto mientras copiaba apuntes de Filosofía. Todo un mérito, por favor, un reconocimiento al chaval. (Chaval que me dijo que si no ponía esto en la novela, yo sufriría torturas espantosas)

Me ncanta como escribes ,impaciente por el siuiente,
ResponderEliminar¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! ¡Siguiente!
ResponderEliminarCariño, eres mi diosa, ¿23 páginas? Dios mío, que cansancio.
Qué sepas que me encanta la novela, y que aunque mi favorito es Zayn estoy deseando que pase algo entre Cris & Harry jujujujuju.
¡Beeesos!